jueves, 31 de marzo de 2011

ADIDAS. Parte 3. La empresa del nuevo siglo












Tres años después de la muerte del heredero de los Dassler, Adidas sigue siendo propiedad de la familia, pero se convierte en una corporación a fin de poder competir en el nuevo mercado de fines de siglo. En 1990, Bernard Tapie adquiere la mayor parte de las acciones por el equivalente a 244 millones de euros, decretando así el final de Adidas como empresa familiar. Erróneos manejos económicos llevan a Tapie y a Adidas a la bancarrota apenas 2 años después de su adquisición.

La banca vende la empresa a Robert Louis-Dreyfus, con quien renace nuevamente, situándose entre las 4 grandes junto a Nike, Reebok y Puma.

En 1994 Adidas tiene un año de alza en ventas y beneficios y en 1995, 75 años después que Adi Dassler fabricara sus primeros zapatos y 6 años de que la empresa familiar se transformara en corporación, Adidas sale a bolsa. Su moderna estrategia se basa en los deseos de Adi: atrae a participantes y espectadores a sus acontecimientos deportivos de baloncesto, streetball, fútbol, atletismo, tenis y todo tipo de actividades al aire libre. Sus competiciones son verdaderos hitos en el calendario deportivo. Las acciones de Adidas son una de las ofertas más atractivas de la bolsa en Alemania. En junio de 1998, sus acciones entran en el índice DAX, formado por las 30 mayores empresas de la bolsa germana.

En 1997, Adidas AG adquirió al fabricante francés de equipos de esquí Salomon Group, cambiando su nombre corporativo a Adidas-Salomon AG. En 1999 Adidas celebra su 50º aniversario y se encuentra en plena forma. Por vez primera supera los 10 mil millones de marcos. Sus empleados en todo el mundo aumentan a 12.829. En octubre de 2000, Adidas-Salomon AG es seleccionada para formar parte de Dow Jones Sustainability Indexes (DJSI). Los índices DJSI son los primeros índices globales del mundo que siguen el rendimiento de las empresas más importantes cuyo objetivo es la sostenibilidad.

En julio de 2002, ya bajo la dirección de Herbert Hainer, Adidas-Salomon completa una revolucionaria estructura en tres partes y posicionando una división como "Adidas Sport Style: el futuro de las prendas deportivas", la cual, manteniendo su línea deportiva, desarrolla una gama de ropa y calzado de uso casual. "Adidas Sport Performance” se dedica al desarrollo meramente técnico-deportivo dirigido principalmente a 4 categorías clave: fútbol, baloncesto, atletismo y entrenamiento. Y "Adidas Sport Heritage" dedicada a readaptar modelos deportivos clásicos.

"Impossible is nothing" fue el mensaje central de una campaña global de la marca que inició en febrero de 2003. Este lema da vida a la actitud que Adidas comparte con deportistas de todo el mundo: el deseo de hacer posible lo imposible, de superarse, de traspasar los límites, de explorar nuevos caminos.

Ejemplo de ello fue que, en 2004, después de tres años de desarrollo en total secreto, se introduce en ciertos mercados seleccionados el zapato más avanzado hasta el momento: el “Adidas_1”. Un calzado que se ajusta al pie de manera automática y constante y con una amortiguación inteligente que se mide mediante un microprocesador.

El siglo XXI ha encumbrado a Adidas-Salomon AG gracias a la manufactura de zapatos e indumentaria de tecnología de punta accesible para cualquier deportista. Sus modelos se diseñan de manera especial para los grandes atletas del orbe dando realce y magnificencia a la ya probada calidad de sus productos.

El sueño de Adolf "Adi" Dassler sobrepasó las expectativas creadas hace ya más de 90 años. Para él, sólo una cosa era importante: el deporte y lo único que quería era fabricar buen calzado. Adi adoraba la innovación, el desarrollo y la producción. El mercadeo, las ventas y los beneficios no eran más que un medio para lograr el fin. Por ello se dedicó a tener contacto directo con los atletas y sus entrenadores, a fin de recopilar sus necesidades, crear productos más cómodos y rendidores y mejorar los equipos existentes.

Grandes atletas de un sinfín de disciplinas confiaron sus proezas y hazañas al uso de los productos Adidas. Así, estrellas como Muhammad Alí, Zico, Platiní, Ivan Lendl, Beckenbauer, Jesse Owens, Raúl, Anna Kournikova, Del Piero, Kobe Bryant, Beckham, Ian Thorpe, Maurice Greene y el criollo Juan Arango han sido bendecidos por la marca de las 3 líneas.

El legado de Adi Dassler, sus ideas (obtuvo más de 700 patentes), su nombre y los proyectos que emprendió, continuarán ayudando a los atletas de todo nivel a encumbrar su rendimiento hasta límites insospechados en el siglo XXI. Adolf Dassler, un hombre sencillo, humilde, trabajador y adelantado a su tiempo. Un hombre que no se amilanó ante los tropiezos y visicitudes, que emprendió un sueño… y lo cumplió.

sábado, 26 de febrero de 2011

ADIDAS. Parte 2. El desarrollo de una pasión

Luego de la dolorosa separación de su hermano Rudi, Adolf Dassler tuvo como prioridad el que su firma llevara la batuta a través de una estrecha relación con el mundo deportivo en sus variadas disciplinas con el objetivo de desarrollar mejores productos; a la vez, fue pionero en usar a grandes estrellas del deporte para publicitar sus productos. Junto a su hijo Horst, logró crear un imperio que mantuvo hasta finales de los 80.

Adidas es la marca de calzado deportivo más utilizada en los Olímpicos de Helsinki en 1952 y se introducen las primeras bolsas con la marca Adidas. 4 años más tarde Horst Dassler inicia su carrera diplomática en el deporte promocionando Adidas en Melbourne, iniciando el concepto de la promoción deportiva moderna. El 75% de los campeones olímpicos de Melbourne calzaban los zapatos de las tres bandas.


Pero el envión de Adidas a nivel mundial se da durante el Mundial de Fútbol de 1954 cuando la empresa alemana presenta la primera bota de fútbol baja, ligera y blanda, con tacos de nylon atornillados. Se diseñó exclusivamente para el equipo alemán que ganaría la copa por vez primera en la historia. Adi acude al partido final en Berna y; durante el descanso, adapta las botas de los jugadores a las condiciones del campo, intercambiando los tacos. Más adelante, esta bota sería conocida como "World Champion".

Para 1957, Adi Dassler desarrolla la revolucionaria idea de suelas de poliamida para las botas de fútbol y emplea piel de canguro para la parte superior. Diseña la primera suela con cámara de aire. En 1959 confía a Horst, 22 años de edad, el establecimiento de una fábrica en Francia, comenzando así la universalización de la marca.

Los Juegos Olímpicos son las bombas impulsoras de los Dassler. Más del 75% de los atletas utilizan Adidas para correr o saltar. Para celebrar los juegos del 60, se lanza el zapato "Italia", el cual se convierte en un clásico y aun se fabrica hoy en día en pequeñas cantidades. En 1964 presenta la zapatilla deportiva más liviana de la historia. La "Tokio 64" sólo pesa 135 gramos. En 1968 introduce el primer zapato especializado para correr, el "Achille".

A mediados de la década de los 60, Adidas empieza a fabricar ropa deportiva de alta calidad, tanto para competición como para entrenamientos. En 1963 inicia la fabricación de pelotas y a partir de Mexico 70 con la aparición del balón “Telstar” se da inicio a una hegemonía de Adidas como proveedor oficial de pelotas para las Copas Mundiales de Fútbol, la cual se mantiene hasta nuestros días.


1972 es un año importante para la firma ya que Adidas se convierte en patrocinador oficial de los JJ.OO. de Munich reconociéndose así la calidad y la trayectoria de la marca local. Este año se introduce el "logotipo del trébol". Las tres hojas constituyen una señal de identidad adicional para distinguir las Adidas auténticas de las imitaciones.

En 1975 Adi Dassler se convierte en la primera persona no estadounidense que, como miembro número 43, accesa al Salón de la Fama de la Asociación Nacional de Artículos Deportivos.

Una anécdota de la singular agudeza de Adi. Mientras estaba viendo en TV las pruebas eliminatorias de los 400 metros de los juegos de 1976 algo le llamó la atención. Un extraño movimiento del excepcional atleta cubano Alberto Juantorena le preocupó enormemente. En las curvas, e incluso en las rectas, el corredor se desplazaba casi imperceptiblemente hacia el lado exterior, apoyándose más en el borde de las plantas de los pies. Adi llamó inmediatamente a su equipo y les pidió que revisaran los zapatos de Alberto. Adi había desarrollado, como novedad para estos Juegos, una suela con clavos que se podían ajustar uno por uno. Sin darse cuenta, Alberto había manipulado la suela y había aumentado la altura de los clavos. Ninguno de los presentes en los juegos se había dado cuenta del error, pero Adi, con 75 años y a miles de kilómetros de distancia, advirtió el problema por la pantalla chica. Ajustaron los zapatos inmediatamente y "el caballo" Juantorena ganó la medalla de oro en las finales de 400 y 800 metros.
Con más de 75 años encima todavía el viejo inventor jugaba al tenis y nadaba con regularidad. Pero el 6 de septiembre de 1978, a consecuencia de un paro cardíaco, fallece Adolf Dassler, querido por su entorno y respetado por millones de usuarios en todo el mundo. La autoridad personal de Adi le valió el sobrenombre de "el Jefe", algo así como un título honorífico que no se ha vuelto a usar en Adidas desde su muerte. La manera en que se preocupaba por sus trabajadores, su ingenuidad y su especial personalidad eran únicas, aspectos que ganaron la simpatía y respeto de sus empleados.
La dirección de la empresa recae entonces en su viuda Käthe y en su hijo Horst. Este, en 1983, funda "International Sports, Culture & Leisure (ISL)", la primera empresa de márketing internacional dedicada a los acontecimientos deportivos.
Habiendo demostrado su capacidad de liderazgo en la dirección de la empresa desde la muerte de Adi, fallece Käthe Dassler en 1984 quedando la empresa en manos de Horst. Para el año siguiente, Horst ya es la personalidad más influyente del deportivo. Según los análisis de una consultoría de dirección de empresas, promueve la transformación de la empresa. Asume cada vez una mayor responsabilidad en la sede corporativa. Muy pronto se da cuenta de que Adidas sólo resistirá el ataque de una competencia cada vez más fuerte si introducen una estructura radicalmente nueva. Con un rápido aumento de costos, la producción en las fábricas de Adidas en Alemania genera cada vez menos beneficios. Adidas debe dejar de ser una empresa de producción y orientarse hacia el márketing.

Pero, en 1986, Horst Dassler muere repentinamente a los 51 años. No había podido terminar la reestructuración global de la empresa, que ahora pasaba por tiempos difíciles, sobre todo por el empuje de una nueva marca en el mercado: Nike.

sábado, 19 de febrero de 2011

ADIDAS. Parte 1. El nacimiento de un sueño

Adidas es una compañía de origen alemán de artículos deportivos, cuya sede central se encuentra en la ciudad bávara de Herzogenaurach, Alemania, ciudad natal de su fundador, y tiene, en la actualidad alrededor de 124 mil trabajadores a nivel internacional. Su historia, trayectoria e impacto en la sociedad mundial es apasionante. Por ello se presenta el origen, trascendencia y vigencia de esta marca en tres entregas consecutivas.
Su creador, Adolf "Adi" Dassler nació el 3 de noviembre de 1900 en el seno de una familia humilde en donde su madre oficiaba una panadería y su padre estaba empleado en una factoría de zapatos.
Adolf se enroló en el ejército y, a la conclusión de la 1ª Guerra Mundial, en 1919, con 19 años de edad y aficionado al atletismo, decidió trabajar en el pequeño lavadero de la tienda de su madre, sin electricidad ni maquinaria, para confeccionar un calzado especial para hacer deporte. Motivado por su pasión deportiva siguió con fidelidad tres principios básicos: cubrir las necesidades del deporte, proteger al atleta y fabricar un producto perdurable.

Junto a su padre Christoph, Adi contrata a los hermanos Zehlein, quienes realizaban las costuras a mano sobre el cuero dando vida a los primeros zapatos de entrenamiento. Pronto, comienza a crear zapatos diferenciados para cada deporte.
En 1923, Adi convence a su hermano Rudolf para que se una al negocio. Las distintas personalidades de los hermanos se complementaban: mientras Adi era el tranquilo y reflexivo diseñador, Rudi era el extrovertido relacionista y vendedor. Al poco, ya eran 12 personas en el negocio y fabrican unos 50 pares de zapatos al día. 2 años más tarde, Dassler diseña zapatos hechos a mano con piel clavada para pruebas de atletismo.

Para 1.927 los hermanos Dassler alquilan su primera fábrica y la registran como "Gebrüder Dassler Schuhfabrik". Ahora ya son 25 trabajadores y fabrican 100 pares de calzado al día. Sus clavos (D.R.P. - "Deutsches Reichspatent"), diseñados en colaboración con el entrenador Josef Waitzer, hicieron su debut en los J.J.O.O. de Ámsterdam en 1928. Adi trabaja muy de cerca con los atletas profesionales para optimizar la calidad del calzado y proporcionarles el mayor apoyo posible.

La recesión económica parece no afectar la empresa, que continúa cosechando éxitos. El desarrollo es muy rápido. Así, compran la fábrica que hasta ese momento solo habían podido alquilar. En 1929 producen sus primeras botas de fútbol, con suelas de piel y tacos atornillados, combinadas con un "adorno de bandas” y, en 1931, producen sus primeros zapatos de tenis.

El primer atleta que consiguió una medalla con el calzado Dassler fue el alemán Arthur Jonath, quien, en los J.J.O.O. de Los Ángeles 1932, obtuvo el bronce en los 100 metros planos. Éste fue el primer gran laurel olímpico de los hermanos Dassler e impulsa el avance de su ya acreditada empresa.

En 1934 Adolf contrae nupcias con Käthe, hija del diseñador de calzado Franz Mertz, quien, junto con Adi, diseñó un sensacional zapato de atletismo. De esa unión nacen 5 hijos. Ya en 1935, los ingresos de la empresa superaron los 400 mil marcos. La mayoría de los atletas alemanes ya utilizan el calzado Dassler.
Para 1936, Adolf Hitler tenía la intención de usar los juegos olímpicos de Berlín como pretexto para expandir la doctrina nazi de la supremacía aria. En plena algarabía, Adi se las ingenió para esquivar a los guardias nazis de la Villa Olímpica, colarse con una maleta llena de calzado deportivo y convencer al atleta estadounidense Jesse Owens para que corriera con las primeras zapatillas con clavos removibles, inventadas por ellos. Owens ganó las competencias de los 100 metros en 10,3“, la de 200 en 20,7“, salto largo con ocho metros y encabezó al equipo de USA que ganó los 400 metros de relevos en 39,8“. El deportista de color consiguió 4 medallas doradas en la racista Alemania nazi utilizando zapatos alemanes y su triunfo fue considerado no sólo deportivo sino también político. En estos juegos del 36 los deportistas que utilizaron calzado Dassler conquistaron la impactante cifra de 40 medallas, incluyendo los 4 míticos metales de Owens.
Ya en 1937, la gama de Dassler está formada por 30 zapatos distintos para 11 deportes. También fabricaban patines de cuatro ruedas. En 1938 Adi Dassler compra su segunda fábrica en el centro de Herzogenaurach. En esos tiempos, la empresa produce 1.000 pares de calzado al día.
Iniciada la II Guerra Mundial la factoría se transformó en abastecedora de la Wehrmacht. Además de calzado militar, en sus talleres se fabricó el famoso lanza misiles Panzerschreck. Rudolf fue movilizado al frente con el ejército nazi mientras que Adolf se mantenía en Alemania al frente del negocio.

Durante la ocupación estadounidense el negocio volvió a prosperar, gracias a la devoción de éstos por el deporte. Al final de la guerra, en 1945, el ejército americano ocupa "La Villa", la nueva residencia familiar, para uso de sus oficiales. Además, se hacen cargo de la fábrica como un fideicomiso hasta 1947 y contrata a la empresa para que elabore mil pares de botas de hockey sobre hielo al mes. En compensación, la fábrica recibe material usado del ejército. La intensa imaginación de Adi siempre encuentra la forma de utilizar tales materiales: tejido de tiendas de campaña y piel de guantes de béisbol para la parte superior del zapato y depósitos de combustible de aviones de guerra para la suela.
Tras el caos de la gran conflagración mundial, Adi tuvo un nuevo comienzo. En 1947, con 47 trabajadores, empezó a poner en práctica los conocimientos adquiridos en el período anterior a la guerra, además de sus nuevas ideas. Pero su hermano Rudolf fue emplazado a explicar sus conexiones con el Partido Nazi y las Waffen SS. Convencido Rudi de que su hermano lo había delatado, se produjo una irreparable ruptura entre ambos, que llegó al punto que están enterrados en el mismo cementerio pero tan lejos como fue posible.
De allí, cada uno siguió su rumbo, Rudolf creó la empresa Puma AG mientras que Adolf se quedó con la fábrica original a la que rebautizó con el nombre de ADIDAS AG, resultado de unir las primeras sílabas de su nombre y apellido y añade en su calzado el inconfundible sello de las tres bandas, las cuales registra oficialmente en 1949. Adi se mantiene como el genio creativo mientras su esposa Käthe actúa como directora general.

De ahí en adelante la ciudad natal de los Dassler se dividió en dos, y se conoce como la ciudad donde la gente baja la mirada ya que debían ver qué zapatos usaba la persona que estaba enfrente antes de entablar una conversación. Había tiendas, panaderías y bares que extraoficialmente eran leales a Puma o Adidas. También hubo dos equipos de fútbol: el club ASV Herzogenaurach que llevaba en los zapatos las tres franjas y el FC Herzogenaurach tenía el felino salvaje. Hasta los matrimonios mixtos eran mal vistos.

Continuará…

viernes, 17 de diciembre de 2010

Las dos horas más taquilleras del boxeo

Hace pocos días fueron exaltados al Salón de la Fama del boxeo tres personajes que dieron prestigio, valor y vistosidad al deporte de las narices chatas. Dos grandes campeones mundiales: Julio César Chávez y Mike Tyson. Pero un sorpresivo individuo se coló entre las estrellas del pugilismo: el actor Sylvester Stallone.

Corría el año 1976 cuando sólo teníamos 4 canales en televisión y no estaba en boga el alquiler de películas en betamax (VHS y DVD aun eran ciencia ficción) y el mundo del cine sufrió un estremecimiento cuando apareció en la gran pantalla la figura de un sujeto que anhelaba una oportunidad en su vida, con una estampa parecida a un curtido obrero venido de lejanas tierras, con dificultades en el habla y con una limitada inteligencia, pero que, con un gran corazón, pundonor, apoyo y confianza en sí mismo, abarrotó las salas de proyección y sumó miles de kilómetros de colas tras las taquillas alrededor del mundo. Estoy hablando de la película Rocky.

Sylvester Stallone saltó a la fama al personificar a ese torpe peleador cuando en 1975, luego de ver una pelea por el campeonato mundial del peso completo entre Muhammad Ali y Chuck Wepner quedó enormemente impresionado y se inspiró en escribir una historia basada en ese combate. El concepto de un pobre boxeador que era capaz de llegar hasta lo más alto, luchando contra todos y contra sí mismo, entusiasmó a Stallone. Entonces escribió un guión que tituló Paradise Alley (La calle del Paraíso) donde desarrolla su idea sobre Rocky la cual llega a los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff, quienes deciden producir una película.

La historia ronda alrededor de Rocky Balboa, un gris boxeador, de personalidad religiosa e ingenua, que lucha por unos pocos dólares. Completa sus entradas trabajando como amenazante recaudador para un prestamista. Pero Rocky es feliz con ver a diario a Adrian, una tímida chica que trabaja en la pajarería del barrio. Rocky intenta con dificultad acercarse a ella y será su amigo Paulie, el hermano de Adrian, quien lo ayude en su conquista.

Por otro lado, el campeón mundial, Apollo Creed, está organizando una gran gala de boxeo donde ha invertido mucho dinero pero su rival se ha lesionado y no hay contrincante disponible. Entonces Apollo tiene una idea: el día de navidad le daría a un desconocido la oportunidad de luchar con él por el título. Estudiando las licencias de todos los boxeadores activos un nombre cobra fuerza: el semental italiano. Apollo cree que ese apodo, aparte de explotar la eterna confrontación racial, llamará la atención del público.


Rocky rechaza inicialmente la propuesta, pero termina aceptando con el apoyo de Adrian quien le dice que es la única oportunidad que va a tener en la vida de triunfar. A la par del desarrollo deportivo, Rocky describe el mundo en el que vive el boxeador. El ambiente que lo rodea y el modo en que asume y enfrenta el desafío convierten esta película en una historia muy humana.

Durante el desarrollo de la pelea también se detalla la evolución de los contendores. Mientras que el retador da el todo por el todo en su entrenamiento y en la pelea, para Apollo es una mera diversión hasta que toma en cuenta que Rocky no se lo va a poner fácil. El resto es historia conocida.

Pero esta ficción se fundamenta en una realidad. Rocky Balboa cuenta la historia de un púgil casi desconocido, pero que tuvo la coyuntura de enfrentarse, en el ocaso de su carrera, al gran Muhammad Alí.

Chuck Wepner era un boxeador de clubes de mala muerte. Su apodo “el Sangrador de Bayonne” se le confirió por la debilidad de sus cejas que sangraban profusamente en cada combate y a Bayonne su ciudad natal. Desde 1964 a 1978, acumuló 35 victorias (17 de ellas por K.O.), dos empates y 14 derrotas, varias de ellas ante los más grandes del ensogado, George Foreman, Sonny Liston, Joe Bugner y Duane Bobick. Todas antes de llegar al límite.

Sin embargo, su caída más legendaria lo encaminaría a la fama. En 1974, Don King concertó una pelea con el entonces número uno, George Foreman, quien ya se había enfrentado a Wepner y quien con 34 años de edad en el ocaso de su carrera, no era rival para el campeón. Wepner aceptó por 100 mil dólares.

Pero, tras una espectacular pelea en Zaire, Foreman sería noqueado por Muhammad Alí en 8 asaltos. Alí aceptó la pelea con Wepner previamente pactada jugándose en el ring los títulos de la WBC y la WBA. Las apuestas eran 30 a 1 para el picaflor.

La pelea se inició como se esperaba, con un Alí dominador. En el 9º asalto decidió acabar de una vez con su rival. Pero Wepner resistía sangrando como siempre. Un guantazo certero del retador lleva al "más grande" a la lona por primera vez en su historia. El público, asombrado, empieza a creer en el retador, quien, en el ocaso de sus días, se tuteaba con desplante y humildad ante el atleta más grande de la historia del boxeo. El árbitro Tony Pérez empezaba la cuenta de protección al caído Alí.

Al verticalizarse, Alí atacó con todo su arsenal, pero Wepner resistió hasta el asalto final. Pero 19 segundos antes del campanazo final, el vendaval de golpes del campeón hicieron que el precursor de Rocky doblara la rodilla y perdiera por K.O. técnico.

Los productores se entusiasmaron con el guión, pero no se decidían si querían a Stallone como protagonista. También hubo problemas para elegir al resto de actores principales. La prueba de Talia Shire impresionó a todos. Su aspecto, su interpretación y su voz la convertían en la perfecta Adrian. Apollo Creed se le ofreció a Ken Norton, quien lo rechazó. Cuando Carl Weathers hizo el casting, no hubo dudas sobre él: su atlética figura, su actitud prepotente y su mordaz y recia voz le certificaron el papel.

Debido al reducido presupuesto, algunos miembros de la familia Stallone trabajaron como extras. El padre de Silvester toca la campana al inicio y final de cada round, su hermano interpreta a un cantante callejero y su primera esposa, Sasha, hace de fotógrafa.

La película, dirigida por John G. Avildsen, se filmó tan sólo en 28 días y con un presupuesto de apenas 1,1 millón de dólares, pero se convirtió de inmediato en un fabuloso éxito al recaudar más de 115 millones de dólares sólo en los Estados Unidos, ganando tres Premios Oscar (mejor película, mejor director y mejor montaje) y lanzó, de manera inmediata al estrellato, a Silvester Stallone.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Matthias Sindelar: El Genio que un régimen acalló


Austria alcanzó la semifinal del Mundial de Italia 1934 y tuvo como rival a la selección del patio. En un torneo donde todo estaba preparado para que la Italia fascista de Mussolini lo ganara, un descarado montaje los privó de jugar la final cayendo por la mínima. En ese juego, como en todos los disputados por Austria, sobresalió un joven futbolista austríaco que simulaba un mago en el manejo del balón; un jugador con un excepcional olfato goleador y control de la esférica.

Matthias Sindelar es considerado como el futbolista más grande en la historia de Austria. Por su elegante estilo de juego fue conocido como El Mozart del Fútbol. La historia y la leyenda de Sindelar se confunden para generar uno de los mitos más románticos y trágicos del fútbol.

Nació el 10 de febrero de 1903 en en Kozlov (Moravia, actual República Checa) en el seno de una humilde familia de origen judío y emigrante en el barrio de Favoriten (Viena). Su padre murió en el frente en la I Guerra Mundial. Su pasión por el fútbol le hizo destacar prontamente como un prodigio en las inferiores del Hertha de Viena, lo que le llevó a debutar, con 14 años, en el poderoso Austria de Viena y con 16, en la selección. Con el equipo vienés, el habilidoso delantero ganó 5 Copas de Austria y un título de Liga. Con la selección, Sindelar jugaría 44 veces, anotando 27 goles.

En vísperas del mundial francés, Austria había conjuntado una gran selección. Aquel equipo era conocido como el Wunderteam’ (equipo maravilloso) y, aunque no ganó competición relevante alguna, marcó una época en la década precedente, perdiendo sólo 4 juegos de 50 disputados.

El 12 de marzo de 1938, Alemania invadió y anexó Austria al III Reich, hecho conocido como el Anchsluss. Apenas faltaban 3 meses para que la celebración, en Francia, de la 3a edición de la Copa del Mundo de Fútbol.

Tras el fracaso de la selección alemana en los Olímpicos de Berlín, Hitler, que veía el deporte como un enérgico medio propagandístico, vio la posibilidad de hacer algo de realce en el Mundial si a la físicamente potente selección alemana se sumaban los habilidosos hombres de la austríaca. Así se reclutó a la fuerza a los mejores jugadores del ‘Wunderteam’. Pero Sindelar se negó calladamente a ello y no participó en ninguno de los partidos preparatorios del nuevo equipo alemán.

El 3 de abril tuvo lugar el Anschluss futbolístico. El dictador germano, a modo de despedida de la selección austriaca como combinado independiente, decidió organizar un último amistoso entre este país y Alemania en el Prater de Viena. Sinderlar decidió participar como capitán de Austria. Con el Führer y el alto mando del Reich en la tribuna, la selección local habría recibido la orden de dejarse vencer por la dominadora nazi.

Durante el primer lapso, el delantero austríaco desbordó como quiso a los defensores teutones, pero, cada vez que encaraba al portero, tiraba la pelota fuera del campo con descarada desfachatez. Pero ya en la 2ª parte finalizó una virtuosa jugada con un gol de excepcional factura. Entonces, en lugar de alzar el brazo hacia Hitler, el rebelde delantero se puso a bailar frente al palco de autoridades para demostrar que él era austríaco y no alemán. Gran parte de las 60 mil personas que presenciaban el partido gritaba “Österreich, Österreich!” (¡Austria, Austria!). A los pocos minutos, Sester anotó el segundo.

El Führer, enfurecido por haber sido ridiculizado, consideró a Sidelar enemigo del régimen, siendo perseguido y sentenciado a muerte. El delantero tuvo que vivir en la clandestinidad a partir de ese momento. Nunca más volvió a pisar un terreno de juego ni volvió a tocar un balón de fútbol. Permaneció oculto con Camila, su pareja, con el miedo de ser capturados en cualquier momento y enviado a algún campo de concentración.

Cuando aumentó la presión sobre el pueblo judío, llegando a ser brutalmente acorralado y literalmente exterminado, Matthias y Camila decidieron poner fin a sus desdichas. El 23 de enero de 1939 sus cuerpos se encontraron sin vida luego de inhalar gas de cocina durante la noche. Así, el régimen totalitarista nazi cortó el vuelo del mejor exponente del fútbol austríaco de todos los tiempos.

A la sede del Austria Viena llegaron más de 15 mil telegramas de pésame ante la pérdida de su ídolo. En el funeral, desafiando la amenaza de la svástica, más de 40 mil personas acompañaron al valiente delantero quien no se doblegó ante ningún rival, ni en la cancha ni en el foro político, donde la poderosa maquinaria del Reich no doblegó su convicción y patriotismo.

No muy lejos del Ernst Häppel Stadion, el Prater antes de 1992, se encuentra su tumba, visitada religiosamente cada año por seguidores y dirigentes del Austria Viena coincidiendo con el día de su fallecimiento. Allí todavía se recuerda que el balón, personificado en el “Mozart del fútbol” también se rebeló contra la barbarie nazi.

martes, 2 de noviembre de 2010

José Luis Violeta: El León de Torrero

Era yo adolescente cuando logré colarme en el Estadio Universitario de Fútbol de Caracas junto a una de las figuras más profesionales y leales del balompié español de todos los tiempos. Cargaba una maleta que parecía más grande que yo llena de implementos del Real Zaragoza C.F., equipo que venía de ser subcampeón de la Liga Española, justo por detrás del Real Madrid. Corría el verano de 1975 y se iba a celebrar el Torneo Ciudad de Caracas donde el conjunto maño fue invitado junto al Boavista de Portugal, el Rosario Central argentino y la selección de Alemania Oriental.

El personaje a cuya vera caminaba con la incomodidad de la carga pero orondo y orgulloso era ni más ni menos que el capitán del conjunto hispano.

José Luis Violeta Lajusticia nació en Zaragoza, la capital de Aragón, un 25 de febrero del año 1941. Sus primeras virtudes las vio, a los 17 años, el River, un equipo de aficionados de Torrero, el barrio zaragozano que lo vio crecer. Poco después hace filas en el Juventud, filial del Real Zaragoza y, esporádicamente, es invitado en entrenar con el primer equipo. En 1962, a fin de tener más minutos en actividad, jugó como cedido al Calvo Sotelo de Puertollano donde mostró sus cualidades que hicieron que grandes entidades, como el Real Madrid, fijaran su vista en él.

El 15 de septiembre de 1963 debuta, en Pontevedra, con el equipo se sus amores. En ese instante comienza a crearse un mito dentro de la afición zaragocista por su pundonor, estilo y coraje que le valió el apodo de “el León de Torrero”. Permaneció en el Zaragoza casi 3 lustros siendo ejemplo vivo de entrega y lealtad a un club.

La temporada 1970-71 fue una de las peores que el club haya soportado en su historia. Descendió a la división de plata habiendo obtenido apenas tres victorias ese año. El Madrid aprovechó el trance para tentar a Violeta a enrolarse en la entidad merengue. Pero, demostrando un profesionalismo sin par, rechazó la oferta blanca para ayudar al equipo a obtener el ascenso nuevamente a la categoría máxima.

José Luis Violeta fue parte de dos etapas históricas de la historia del conjunto aragonés. A inicios de su carrera compartió alineación con los llamados “Los Cinco Magníficos”, cinco delanteros que se hicieron épicos en el corazón de los años 60. Con ellos conquistó la Copa del Generalísimo en 2 ocasiones y una Copa de Ferias (posteriormente conocida como la Recopa). Ya en los 70s, al incorporar a dos excelentes jugadores paraguayos (Arrúa y Diarte), se llamó jocosamente al equipo como “los Zaraguayos”. En esta fase, el líbero fue parte de un sorprendente Zaragoza que fue 3º en el 74 y subcampeón en el 75.

Logró ser internacional con la selección de España, el 23 de junio de 1966 en La Coruña, en un amistoso contra Uruguay, que finalizó igualado a 1 gol. Vistió la Roja en 14 oportunidades registrando un gol en su haber. Lamentablemente para el jugador aragonés, el canario Tonono tenía mayor atractivo para los seleccionadores de la época.

Luego de otra amarga y frustrante temporada donde su equipo volvió a perder la categoría, José Luis Violeta se retiró de los engramados profesionales en 1977. El 21 de mayo de 1978, el Real Zaragoza y el Athletic de Bilbao se reunieron en el estadio de la Romareda que se llenó para brindar un merecido homenaje a su gran capitán, quien por 14 años se constituyó en la insignia incuestionable del conjunto. En aquel momento le prometieron un futuro ligado al club, pero nunca llegó a consumarse. En 2003, el Gobierno de Aragón le concedió el título de “DEPORTISTA LEGENDARIO”.
El Real Zaragoza finalizó tercero en el Ciudad de Caracas al caer en los penales con el Boavista y darle una lección de alegría y fútbol creativo al Rosario Central. Los alemanes se llevarían la Copa, pero nunca he podido dejar de visualizar en mi mente los recuerdos vividos aquella semana de convivencia con la concentración del equipo en el vestíbulo del Hotel El Conde y en el Universitario. Gracias a Violeta por la paciencia y la calidad humana mostrada a un chiquillo de 14 años que nunca olvidó aquellos gratos momentos y que, desde entonces lo tiene como uno de sus primeros ídolos del deporte.