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sábado, 10 de abril de 2010

Gloria al Vencedor

Al fin terminó, todas las especulaciones se acabaron, las miradas fijas en los televisores y pantallas gigantes bajaron y dieron vuelta, las pollas y quinielas se enfriaron. Sólo queda el recuerdo de otro clásico que tuvo al mundo avizor. Comentarios van, comentarios vienen. Pero lo que no se puede dudar es que el vencedor ¡SE LO MERECIO!

Gloria al vencedor. Un gran Barcelona que está viviendo quizás su mejor época en toda su historia deshizo las ilusiones de millones de seguidores del madridismo en todo el mundo. Sin desplegar el juego deslumbrante de su última visita al ruedo de Chamartín o de otras grandes demostraciones en esta misma temporada, pero con una disciplina sin igual, donde la red tejida por su conductor Pep Guardiola, quien ya tiene un lugar entre los grandes del barcelonismo, cumplió las instrucciones al dedillo. Pero algo a destacar: este ordenamiento estratégico no tiene una corriente militar, por el contrario, Pep mantiene, con su estilo nervioso y expectante, el orden y la concentración y a la vez consiente el regodeo, la creatividad y el relajamiento que permite al equipo culé presentarse como un ente de buen gusto, de gran juego y de animación que deleita al espectador que sigue sus presentaciones.

En su arsenal se podrían destacar varias figuras, pero para que esta maquinaria engrane tan fluidamente sencillamente hay que destacar once figuras, además de un banquillo que puede conformar otro equipo de calidad mundial. Claro, siempre resaltan los goleadores o quienes realizan las letales asistencias de gol, pero sería injusto obviar a los obreros que permiten que las luminarias puedan deslumbrar.

Honor al vencido. Esta es una frase que en el caso de hoy sólo la expreso por cortesía. Si bien el contendor es un gigante, el Real Madrid, en el papel, no se queda atrás. Las figuras se deshicieron en un remolino de imprecisiones. Entraron al terreno de juego con un libreto bien definido y cumplieron como soldados teutones, con disciplina. Pero eso no es suficiente en el fútbol si se quiere llegar a la cima y mantenerse en ella. Se requiere creación, desparpajo gracia, habilidad les sobra pero sus cerebros estaban más en romper que en construir. Pellegrini no ha podido darle a las huestes blancas lo que ha dado Guardiola a sus azulgranas: alegría.

Luego del estilete de Xavi que permitió al infalible Messi dejar a Casillas con un palmo de narices, al Madrid le movieron el tablero y las fichas cayeron, se desdibujaron y empezaron a corregir sus errores a punta de faltas. Mediando la etapa de complemento sólo se entreveían chispazos de pundonor, pero sin corazón (si esto puede ser posible). CR9 hacía lo que podía pero no tenía quien lo acompañara ¿será que nadie en el equipo es tan rápido que pueda seguirle la estela? Entonces para que se mantiene a un Drenthe, por ejemplo. Sólo cuando hizo presencia en el terreno de juego la vieja guardia, Guti y Raúl, comenzaron a estirar las líneas y se distinguieron ciertos estertores de lo que debe ser un Real Madrid. Pero ya era tarde, el joven Pedro le había cambiado la cara a mis amigos Chacho y Ma. Eugenia que estaban en el propio teatro de los acontecimientos.
Dos oportunidades, dos goles, que eficiencia. Más tarde Iker evitó otra grotesca presentación con dos grandiosas demostraciones de reflejos. El Barsa tiene grandes estrellas que están en ascenso y un presente que impulsa un futuro promisorio. El Madrid, uff, el Madrid, grandes estrellas, si, pero necesita una serie de enroques y variantes que deben comenzar con un entrenador, conste que yo lo defendí en sus horas bajas, que lleve alegría al juego, que permita el desmarque y el juego de toque. Requiere también el toque de juventud que pueda dar ese goce del manejo de balón manteniendo un equilibrio con la experiencia y veteranía y un arquitecto de campo que pueda organizar, fluidizar y conducir las destrezas de los jugadores sobre el engramado. También los merengues tienen futuro, pero hay que terminar de forjar una nueva base donde tomar el salto cualitativo y cuantitativo que la afición esperaHoy celebra el mejor, el que puso más pasión y amor al juego.

GLORIA AL VENCEDOR.

jueves, 8 de abril de 2010

Real Madrid – Barcelona. Clásico de clásicos

Para los amantes del fútbol de todo el mundo "El Clásico" es parte del alma y establece un día feriado en nuestra agenda anual. Este sábado 10 de abril, el orbe balompédico se paralizará ante una nueva batalla por los puntos y el honor en el coso de la Castellana.

La rivalidad Real Madrid - Barça es una de las más añejas del mundo del fútbol. Son los dos equipos más poderosos del campeonato español por presupuesto, historia y palmarés. Desde los albores del fútbol hispano, ambos clubes representaron tanto al espíritu del conservador estado español centralizado como a la rebelde esencia de la singular Cataluña y han evolucionado paralelamente al acontecer cultural de las dos ciudades.

Nos remontamos al 13 de mayo de 1902 para atinar con su primera pugna. Aquel día los carteles notificaban la celebración de una competición de “football” y la protagonizaron, entre otros, el Barcelona y el Real Madrid (que en aquel entonces aun no tenía el apelativo de Real). Esta justa con el tiempo se convertiría en la Copa de S.M. el Rey y aquella ocasión los emparejó en la jornada inicial, llevándose la victoria los culés por 1-3.

Desde su origen, el tradicional rival del Madrid fue el Atleti por razones de dominio local. El Barcelona simplemente era otro antagonista más, al igual que el Athletic. Pero dos eventos concretos darían sustento la que sería la mayor rivalidad histórica del deporte español.

En las semifinales de la copa del rey de la temporada 1915-16, se emparejan Madrid y Barcelona en partidos a ida y vuelta. En Barcelona, el conjunto culé se impone 2-1 y en la vuelta, los blancos dominan 4-1, por lo que hay que dirimir en un desempate.

El partido de desempate, en campo neutral, acaba con un espectacular 6-6. En el segundo choque de desempate el Madrid se impone 4-2 y accede a la final a jugarse en Barcelona. Pero los rotativos catalanes culpan al árbitro de la derrota y crean un ambiente muy hostil para la final que el Madrid jugaría contra el Athletic. Tan opuesto fue el ambiente que los madrileños fueron apedreados. Los bilbaínos ganaron 4-0.

Este fue el primer gran indicio de rivalidad entre las escuadras aunque, desde entonces y hasta que nació la liga en 1928, sólo volvieron a verse las caras en una eliminatoria más.

Entre de la primera liga y hasta que ocurrió el suceso siguiente, destacaron un 8-2 encajado por el Barça en Madrid, un 5-0 culé en tierras catalanas o un 0-3 a favor del Madrid allí. Curioso fue el hecho de que, en la primera liga celebrada, sólo ganaron como visitantes, 0-1 en Madrid y 1-2 en la ciudad condal.

Destacó la final de copa de 1936 (un mes antes de empezar la guerra civil) que el Madrid ganó 2-1 y donde el mítico Ricardo Zamora salvó la final con un colosal paradón en minutos de descuento. Fue su último partido. La guerra acabó con la carrera de muchos jugadores.

Tras la guerra, los duelos entre ambos decayeron en intensidad. Pero en semifinales de la copa del generalísimo (1942-43) se volvieron a enfrentar.

La ida en Barcelona, en un ambiente adverso como no se recordaba desde hace años, el Barça concreta la victoria por 3-0. Pero en la vuelta se vivió algo épico: ¡11-1 espectacular para los blancos! y eso que al Madrid se le llegaron a anular hasta 4 goles. El Barça jamás olvidó esa afrenta. El Athletic, otra vez, se llevó la final por 1-0.

A partir de ahí la rivalidad se consolidó para siempre, ya no en el campo, sino fuera del terreno. Las directivas fecundaron una tirria tal que se hicieron comunes comentarios de alto tono previos a los desafíos.

Y en medio de este ambiente apareció Alfredo Di Stéfano. Santiago Bernabeu quedó impresionado ante su estampa mientras jugaba para el Millonarios de Bogotá, durante una huelga de jugadores en Argentina y ordena tramitar su adhesión al Madrid. El interés merengue no tarda llegar a oídos Barcelona quienes buscan sabotear el fichaje pujando también por él, aunque no les interesara. Tras un gran conflicto entre ambos clubes, la Federación española resolvió terciar y decidió que cada equipo lo poseería por dos años, comenzando en el Barça. Allí sólo juega partidos amistosos sin importancia y no logra debutar en oficialmente, así que se opta por adelantar el plazo de dos años y ficha por el Madrid, "ahí les va el muerto" declaró el presidente blaugrana.

En la zafra 1959-60 tiene lugar su primer duelo en Europa. En semifinales, el Madrid se impone claramente por 3-1 en ambos partidos y accede a la final donde le esperaban los teutones del Eintracht a quienes dominaron 7 a 3.

En la siguiente campaña se vuelven a enfrentar en primera ronda con la ida en el Bernabeu. El Madrid se adelanta con un gol en fuera de juego y los culés se tragan al árbitro, pero serían compensados ya que a poco del final y con 2-1 se pita un penalti ilusorio a favor de los catalanes y el partido se zanja 2-2. En la vuelta, al Madrid le anulan hasta 3 goles y es batido por 2-1. Pocas semanas después, se miden en liga en el mismo espacio y el Madrid toma venganza goleando 3-5.

Desde entonces destaca el 0-5 del Bernabeu en la 73-74 con Cruyff en gran forma. Meses después se ven en la final de copa en el Calderón y, sorprendiendo al mundo futbolístico de la época, el Madrid vence sin paliativos por 4-0.

En la 93-94 con el 5-0 del Camp Nou, el entrenador culé calienta el viento al gesticular con la mano abierta y señalando los cinco dedos, en clara humillación para los merengues. Pero el 6 de enero del 95 el Madrid se desquita con otro 5-0 con tres goles de Zamorano. Y el inolvidable 2-6 del Barcelona de las 6 copas para sentenciar la temporada 2009-10.
La rivalidad también se ha curtido por el “puente aéreo” donde varios jugadores emblemáticos desertaron a la sede del rival. Bernd Schuster, (1988), Michael Laudrup (1994) y Luis Figo (2000) viajaron a Madrid. Luis Enrique saltó al Barcelona en 1996 y llegó a ser capitán azulgrana.

A juzgar por el récord de puntos que tienen el Real Madrid y el Barcelona, se espera que el clásico del sábado sea uno de los más seguidos de la historia. Uno y otro exhiben 77 puntos en 30 jornadas. Ni el Real Madrid ni el Barcelona llegaron jamás a esta fecha de la Liga con semejante cantidad de puntos. Pero, estadísticas aparte, las realidades y las sensaciones de uno y otro son muy diferentes. La voracidad de los dos adversarios no conoce límites y se batirán en liza con la pasión y el pundonor que la historia y la afición les exige.


HALA MADRID

VISCA EL BARÇA