viernes, 17 de diciembre de 2010

Las dos horas más taquilleras del boxeo

Hace pocos días fueron exaltados al Salón de la Fama del boxeo tres personajes que dieron prestigio, valor y vistosidad al deporte de las narices chatas. Dos grandes campeones mundiales: Julio César Chávez y Mike Tyson. Pero un sorpresivo individuo se coló entre las estrellas del pugilismo: el actor Sylvester Stallone.

Corría el año 1976 cuando sólo teníamos 4 canales en televisión y no estaba en boga el alquiler de películas en betamax (VHS y DVD aun eran ciencia ficción) y el mundo del cine sufrió un estremecimiento cuando apareció en la gran pantalla la figura de un sujeto que anhelaba una oportunidad en su vida, con una estampa parecida a un curtido obrero venido de lejanas tierras, con dificultades en el habla y con una limitada inteligencia, pero que, con un gran corazón, pundonor, apoyo y confianza en sí mismo, abarrotó las salas de proyección y sumó miles de kilómetros de colas tras las taquillas alrededor del mundo. Estoy hablando de la película Rocky.

Sylvester Stallone saltó a la fama al personificar a ese torpe peleador cuando en 1975, luego de ver una pelea por el campeonato mundial del peso completo entre Muhammad Ali y Chuck Wepner quedó enormemente impresionado y se inspiró en escribir una historia basada en ese combate. El concepto de un pobre boxeador que era capaz de llegar hasta lo más alto, luchando contra todos y contra sí mismo, entusiasmó a Stallone. Entonces escribió un guión que tituló Paradise Alley (La calle del Paraíso) donde desarrolla su idea sobre Rocky la cual llega a los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff, quienes deciden producir una película.

La historia ronda alrededor de Rocky Balboa, un gris boxeador, de personalidad religiosa e ingenua, que lucha por unos pocos dólares. Completa sus entradas trabajando como amenazante recaudador para un prestamista. Pero Rocky es feliz con ver a diario a Adrian, una tímida chica que trabaja en la pajarería del barrio. Rocky intenta con dificultad acercarse a ella y será su amigo Paulie, el hermano de Adrian, quien lo ayude en su conquista.

Por otro lado, el campeón mundial, Apollo Creed, está organizando una gran gala de boxeo donde ha invertido mucho dinero pero su rival se ha lesionado y no hay contrincante disponible. Entonces Apollo tiene una idea: el día de navidad le daría a un desconocido la oportunidad de luchar con él por el título. Estudiando las licencias de todos los boxeadores activos un nombre cobra fuerza: el semental italiano. Apollo cree que ese apodo, aparte de explotar la eterna confrontación racial, llamará la atención del público.


Rocky rechaza inicialmente la propuesta, pero termina aceptando con el apoyo de Adrian quien le dice que es la única oportunidad que va a tener en la vida de triunfar. A la par del desarrollo deportivo, Rocky describe el mundo en el que vive el boxeador. El ambiente que lo rodea y el modo en que asume y enfrenta el desafío convierten esta película en una historia muy humana.

Durante el desarrollo de la pelea también se detalla la evolución de los contendores. Mientras que el retador da el todo por el todo en su entrenamiento y en la pelea, para Apollo es una mera diversión hasta que toma en cuenta que Rocky no se lo va a poner fácil. El resto es historia conocida.

Pero esta ficción se fundamenta en una realidad. Rocky Balboa cuenta la historia de un púgil casi desconocido, pero que tuvo la coyuntura de enfrentarse, en el ocaso de su carrera, al gran Muhammad Alí.

Chuck Wepner era un boxeador de clubes de mala muerte. Su apodo “el Sangrador de Bayonne” se le confirió por la debilidad de sus cejas que sangraban profusamente en cada combate y a Bayonne su ciudad natal. Desde 1964 a 1978, acumuló 35 victorias (17 de ellas por K.O.), dos empates y 14 derrotas, varias de ellas ante los más grandes del ensogado, George Foreman, Sonny Liston, Joe Bugner y Duane Bobick. Todas antes de llegar al límite.

Sin embargo, su caída más legendaria lo encaminaría a la fama. En 1974, Don King concertó una pelea con el entonces número uno, George Foreman, quien ya se había enfrentado a Wepner y quien con 34 años de edad en el ocaso de su carrera, no era rival para el campeón. Wepner aceptó por 100 mil dólares.

Pero, tras una espectacular pelea en Zaire, Foreman sería noqueado por Muhammad Alí en 8 asaltos. Alí aceptó la pelea con Wepner previamente pactada jugándose en el ring los títulos de la WBC y la WBA. Las apuestas eran 30 a 1 para el picaflor.

La pelea se inició como se esperaba, con un Alí dominador. En el 9º asalto decidió acabar de una vez con su rival. Pero Wepner resistía sangrando como siempre. Un guantazo certero del retador lleva al "más grande" a la lona por primera vez en su historia. El público, asombrado, empieza a creer en el retador, quien, en el ocaso de sus días, se tuteaba con desplante y humildad ante el atleta más grande de la historia del boxeo. El árbitro Tony Pérez empezaba la cuenta de protección al caído Alí.

Al verticalizarse, Alí atacó con todo su arsenal, pero Wepner resistió hasta el asalto final. Pero 19 segundos antes del campanazo final, el vendaval de golpes del campeón hicieron que el precursor de Rocky doblara la rodilla y perdiera por K.O. técnico.

Los productores se entusiasmaron con el guión, pero no se decidían si querían a Stallone como protagonista. También hubo problemas para elegir al resto de actores principales. La prueba de Talia Shire impresionó a todos. Su aspecto, su interpretación y su voz la convertían en la perfecta Adrian. Apollo Creed se le ofreció a Ken Norton, quien lo rechazó. Cuando Carl Weathers hizo el casting, no hubo dudas sobre él: su atlética figura, su actitud prepotente y su mordaz y recia voz le certificaron el papel.

Debido al reducido presupuesto, algunos miembros de la familia Stallone trabajaron como extras. El padre de Silvester toca la campana al inicio y final de cada round, su hermano interpreta a un cantante callejero y su primera esposa, Sasha, hace de fotógrafa.

La película, dirigida por John G. Avildsen, se filmó tan sólo en 28 días y con un presupuesto de apenas 1,1 millón de dólares, pero se convirtió de inmediato en un fabuloso éxito al recaudar más de 115 millones de dólares sólo en los Estados Unidos, ganando tres Premios Oscar (mejor película, mejor director y mejor montaje) y lanzó, de manera inmediata al estrellato, a Silvester Stallone.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Matthias Sindelar: El Genio que un régimen acalló


Austria alcanzó la semifinal del Mundial de Italia 1934 y tuvo como rival a la selección del patio. En un torneo donde todo estaba preparado para que la Italia fascista de Mussolini lo ganara, un descarado montaje los privó de jugar la final cayendo por la mínima. En ese juego, como en todos los disputados por Austria, sobresalió un joven futbolista austríaco que simulaba un mago en el manejo del balón; un jugador con un excepcional olfato goleador y control de la esférica.

Matthias Sindelar es considerado como el futbolista más grande en la historia de Austria. Por su elegante estilo de juego fue conocido como El Mozart del Fútbol. La historia y la leyenda de Sindelar se confunden para generar uno de los mitos más románticos y trágicos del fútbol.

Nació el 10 de febrero de 1903 en en Kozlov (Moravia, actual República Checa) en el seno de una humilde familia de origen judío y emigrante en el barrio de Favoriten (Viena). Su padre murió en el frente en la I Guerra Mundial. Su pasión por el fútbol le hizo destacar prontamente como un prodigio en las inferiores del Hertha de Viena, lo que le llevó a debutar, con 14 años, en el poderoso Austria de Viena y con 16, en la selección. Con el equipo vienés, el habilidoso delantero ganó 5 Copas de Austria y un título de Liga. Con la selección, Sindelar jugaría 44 veces, anotando 27 goles.

En vísperas del mundial francés, Austria había conjuntado una gran selección. Aquel equipo era conocido como el Wunderteam’ (equipo maravilloso) y, aunque no ganó competición relevante alguna, marcó una época en la década precedente, perdiendo sólo 4 juegos de 50 disputados.

El 12 de marzo de 1938, Alemania invadió y anexó Austria al III Reich, hecho conocido como el Anchsluss. Apenas faltaban 3 meses para que la celebración, en Francia, de la 3a edición de la Copa del Mundo de Fútbol.

Tras el fracaso de la selección alemana en los Olímpicos de Berlín, Hitler, que veía el deporte como un enérgico medio propagandístico, vio la posibilidad de hacer algo de realce en el Mundial si a la físicamente potente selección alemana se sumaban los habilidosos hombres de la austríaca. Así se reclutó a la fuerza a los mejores jugadores del ‘Wunderteam’. Pero Sindelar se negó calladamente a ello y no participó en ninguno de los partidos preparatorios del nuevo equipo alemán.

El 3 de abril tuvo lugar el Anschluss futbolístico. El dictador germano, a modo de despedida de la selección austriaca como combinado independiente, decidió organizar un último amistoso entre este país y Alemania en el Prater de Viena. Sinderlar decidió participar como capitán de Austria. Con el Führer y el alto mando del Reich en la tribuna, la selección local habría recibido la orden de dejarse vencer por la dominadora nazi.

Durante el primer lapso, el delantero austríaco desbordó como quiso a los defensores teutones, pero, cada vez que encaraba al portero, tiraba la pelota fuera del campo con descarada desfachatez. Pero ya en la 2ª parte finalizó una virtuosa jugada con un gol de excepcional factura. Entonces, en lugar de alzar el brazo hacia Hitler, el rebelde delantero se puso a bailar frente al palco de autoridades para demostrar que él era austríaco y no alemán. Gran parte de las 60 mil personas que presenciaban el partido gritaba “Österreich, Österreich!” (¡Austria, Austria!). A los pocos minutos, Sester anotó el segundo.

El Führer, enfurecido por haber sido ridiculizado, consideró a Sidelar enemigo del régimen, siendo perseguido y sentenciado a muerte. El delantero tuvo que vivir en la clandestinidad a partir de ese momento. Nunca más volvió a pisar un terreno de juego ni volvió a tocar un balón de fútbol. Permaneció oculto con Camila, su pareja, con el miedo de ser capturados en cualquier momento y enviado a algún campo de concentración.

Cuando aumentó la presión sobre el pueblo judío, llegando a ser brutalmente acorralado y literalmente exterminado, Matthias y Camila decidieron poner fin a sus desdichas. El 23 de enero de 1939 sus cuerpos se encontraron sin vida luego de inhalar gas de cocina durante la noche. Así, el régimen totalitarista nazi cortó el vuelo del mejor exponente del fútbol austríaco de todos los tiempos.

A la sede del Austria Viena llegaron más de 15 mil telegramas de pésame ante la pérdida de su ídolo. En el funeral, desafiando la amenaza de la svástica, más de 40 mil personas acompañaron al valiente delantero quien no se doblegó ante ningún rival, ni en la cancha ni en el foro político, donde la poderosa maquinaria del Reich no doblegó su convicción y patriotismo.

No muy lejos del Ernst Häppel Stadion, el Prater antes de 1992, se encuentra su tumba, visitada religiosamente cada año por seguidores y dirigentes del Austria Viena coincidiendo con el día de su fallecimiento. Allí todavía se recuerda que el balón, personificado en el “Mozart del fútbol” también se rebeló contra la barbarie nazi.

martes, 2 de noviembre de 2010

José Luis Violeta: El León de Torrero

Era yo adolescente cuando logré colarme en el Estadio Universitario de Fútbol de Caracas junto a una de las figuras más profesionales y leales del balompié español de todos los tiempos. Cargaba una maleta que parecía más grande que yo llena de implementos del Real Zaragoza C.F., equipo que venía de ser subcampeón de la Liga Española, justo por detrás del Real Madrid. Corría el verano de 1975 y se iba a celebrar el Torneo Ciudad de Caracas donde el conjunto maño fue invitado junto al Boavista de Portugal, el Rosario Central argentino y la selección de Alemania Oriental.

El personaje a cuya vera caminaba con la incomodidad de la carga pero orondo y orgulloso era ni más ni menos que el capitán del conjunto hispano.

José Luis Violeta Lajusticia nació en Zaragoza, la capital de Aragón, un 25 de febrero del año 1941. Sus primeras virtudes las vio, a los 17 años, el River, un equipo de aficionados de Torrero, el barrio zaragozano que lo vio crecer. Poco después hace filas en el Juventud, filial del Real Zaragoza y, esporádicamente, es invitado en entrenar con el primer equipo. En 1962, a fin de tener más minutos en actividad, jugó como cedido al Calvo Sotelo de Puertollano donde mostró sus cualidades que hicieron que grandes entidades, como el Real Madrid, fijaran su vista en él.

El 15 de septiembre de 1963 debuta, en Pontevedra, con el equipo se sus amores. En ese instante comienza a crearse un mito dentro de la afición zaragocista por su pundonor, estilo y coraje que le valió el apodo de “el León de Torrero”. Permaneció en el Zaragoza casi 3 lustros siendo ejemplo vivo de entrega y lealtad a un club.

La temporada 1970-71 fue una de las peores que el club haya soportado en su historia. Descendió a la división de plata habiendo obtenido apenas tres victorias ese año. El Madrid aprovechó el trance para tentar a Violeta a enrolarse en la entidad merengue. Pero, demostrando un profesionalismo sin par, rechazó la oferta blanca para ayudar al equipo a obtener el ascenso nuevamente a la categoría máxima.

José Luis Violeta fue parte de dos etapas históricas de la historia del conjunto aragonés. A inicios de su carrera compartió alineación con los llamados “Los Cinco Magníficos”, cinco delanteros que se hicieron épicos en el corazón de los años 60. Con ellos conquistó la Copa del Generalísimo en 2 ocasiones y una Copa de Ferias (posteriormente conocida como la Recopa). Ya en los 70s, al incorporar a dos excelentes jugadores paraguayos (Arrúa y Diarte), se llamó jocosamente al equipo como “los Zaraguayos”. En esta fase, el líbero fue parte de un sorprendente Zaragoza que fue 3º en el 74 y subcampeón en el 75.

Logró ser internacional con la selección de España, el 23 de junio de 1966 en La Coruña, en un amistoso contra Uruguay, que finalizó igualado a 1 gol. Vistió la Roja en 14 oportunidades registrando un gol en su haber. Lamentablemente para el jugador aragonés, el canario Tonono tenía mayor atractivo para los seleccionadores de la época.

Luego de otra amarga y frustrante temporada donde su equipo volvió a perder la categoría, José Luis Violeta se retiró de los engramados profesionales en 1977. El 21 de mayo de 1978, el Real Zaragoza y el Athletic de Bilbao se reunieron en el estadio de la Romareda que se llenó para brindar un merecido homenaje a su gran capitán, quien por 14 años se constituyó en la insignia incuestionable del conjunto. En aquel momento le prometieron un futuro ligado al club, pero nunca llegó a consumarse. En 2003, el Gobierno de Aragón le concedió el título de “DEPORTISTA LEGENDARIO”.
El Real Zaragoza finalizó tercero en el Ciudad de Caracas al caer en los penales con el Boavista y darle una lección de alegría y fútbol creativo al Rosario Central. Los alemanes se llevarían la Copa, pero nunca he podido dejar de visualizar en mi mente los recuerdos vividos aquella semana de convivencia con la concentración del equipo en el vestíbulo del Hotel El Conde y en el Universitario. Gracias a Violeta por la paciencia y la calidad humana mostrada a un chiquillo de 14 años que nunca olvidó aquellos gratos momentos y que, desde entonces lo tiene como uno de sus primeros ídolos del deporte.

martes, 26 de octubre de 2010

1903: Se juega la Primera Serie Mundial

Hace ya 164 años que se jugó el primer partido oficial de béisbol entre los Knickerbockers y el New York Club, aunque son los primeros quienes se constituyeron como el primer equipo fundado en esta disciplina y son quienes elaboran un documento con 20 reglas que constituyen la base del complicado reglamento moderno de la especialidad.

En 1876, con 8 equipos, nació la Liga Nacional y en 1893, a raíz de serias desavenencias con la directiva de esta Liga, se crea la Liga del Oeste, también con 8 conjuntos, que en 1900 cambiaría el nombre al de Liga Americana. Ambas funcionarían con reglas y estatutos propios.

Para 1902, con el fin de reducir la constante migración de jugadores entre los equipos, los propietarios de los equipos de ambas ligas firmaron el llamado Acuerdo Nacional (National Agreement) el cual creó cláusulas de reserva de jugadores y fortaleció igualitariamente el sistema de regulación de las dos principales ligas del béisbol en los Estados Unidos, dando paso a la creación de la Major League Baseball como organización.
A raíz de lo anterior, un año más tarde, en 1903, se juega una serie final entre los campeones de ambas ligas. Esta confrontación se llamó La Serie Mundial, nombre que perdura hoy en día. El primer clásico de otoño de las Grandes Ligas de Béisbol se debía decidir al mejor de nueve juegos y fue protagonizado por los Piratas de Pittsburg, campeón de la Liga Nacional y los Americanos de Boston, líderes de la Americana, también conocidos como los Pilgrims (peregrinos).
Los bucaneros estaban liderados por su campo corto Honus Wagner, quien promediò 355 alcanzando su segunda corona en bateo. Otro pirata brillante era el jardinero Ginger Beaumont quien dominó el departamento de hits con 209 y anotó 137 carreras en 613 oportunidades.

Los bostonianos, por su parte, se presentaban con el guardabosque Patsy Dougerthy, quien en 590 turnos anotó 106 carreras y golpeó 195 hits. Su compañero en los jardines, Buck Freeman trajo al home 104 remolques y, desde la lomita, Cy Young registraba 28 y 9, con 342 entradas y, de 35 juegos que comenzó, completó 34.

Los Piratas contaban con Ginger Beaumont, Kitty Bransfield, Fred Clarke, Tommy Leach, San Leever, Ed Phelps, Deacon Philippe, Claude Ritchey, Jimmy Sebring, Harry Smith, Gus Thompson, Bucky Veil y Honus Wagner.

Por su parte, Boston tenía en sus filas a Jimmy Collins, Lou Griger, Bill Dinnen, Patsey Dougherty, Duke Farell, Hobe Ferris, Buck Freeman, Tom Hughes, Candy LaChance, Jack O'Brien, Freddy Parents, Chuck Stahl y Cy Young.
El 1 de octubre, un total de 16,242 asistentes pagaron 50 centavos cada uno para ver el primer juego de Serie Mundial de la historia. Dos colosos del se enfrentaron en la lomita, Cy Young por Boston y Deacon Phillippe por los Piratas. La recta fulminante de Cy Young fue muy bien medida por los bateadores de los Piratas quienes pisaron 4 veces el home después de dos outs en la 1a entrada. Por el bando contrario Deacon Phillippe estuvo soberbio y abanicó a 10 jugadores de Boston para vencer 7 a 3 a los Bucaneros. El outfielder Jimmy Sebring empujó 4 carreras con el 1er cuadrangular en una Serie Mundial.
El 2º juego se celebró en Boston al día siguiente y los de casa ganaron cuando Bill Dinneen, recorriendo la ruta completa, blanqueó a los Piratas 3 por 0. Sam Leever cargó con la derrota.
El 3 de octubre se escenificó el 3er juego, de nuevo en Boston. Los Piratas se repusieron de la derrota del día anterior y se llevaron la victoria 4 por 2, con Deacon Phillippe lanzando el encuentro completo. Por Boston abrió Long Tom Hughes quien fue relevado por Cy Young.

El 4º juego de la serie se mudó a la ciudad de Pittsburgh en 6 de octubre y los Piratas no defraudaron a su gente y salieron por la puerta ancha al vencer 5 a 4, con una nueva victoria de Deacon Phillippe, Bill Dinneen no pudo repetir su anterior actuación por Boston cayendo derrotado.
En el juego donde el ganador ganó con mayor diferencia y se combinaron con 5 triples (4 de los visitantes), Boston dominó el 5º partido 11 carreras a 2, conectando 14 imparables, con Cy Young cubriendo todo el trayecto. Por los Piratas lanzó Brickyard Kennedy con relevo de Gus Thompson.

Reponiéndose de una dolorosa derrota, Bill Dinneen volvió discurriendo la ruta completa en el sexto juego dominando 6 a 3 a los Bucaneros e igualando a 3 juegos por lado la Serie. Sam Leever que cargó con su segundo revés.

En el último juego en la ciudad del acero, Boston venció 7 a 3, con Cy Young tirando un partido completo y, a pesar de permitir hasta 10 incogibles, dominando al hasta entonces invicto Deacon Phillippe.

De regreso a la ciudad de Boston, el 13 de octubre se escenificó el 8º partido. Con la ventaja de tener el apoyo del público y de llegar con la serie desequilibrada a su favor, Bill Denneen obtuvo su 3ª victoria a expensas de su gallardo rival Deacon Phillippe, llevando a Boston ganar su cuarto partido en fila y hacerse acreedor de la 1a Serie Mundial de las Grandes Ligas 5 triunfos por 3 sobre los Piratas cuando los pintó de blanco 3 por 0.

martes, 5 de octubre de 2010

Amanecer del Béisbol Profesional Venezolano

A una semana de comenzar la temporada 2010-2011 les brindo una nota acerca de los comienzos del béisbol rentado en Venezuela. En el transcurso de la Liga estaré escribiendo acerca de anécdotas, episodios y personajes ligados con el deporte rey de nuestro país.

La conmoción causada por la consecución del histórico triunfo de la selección venezolana en la Copa Mundial de Béisbol de 1941 en La Habana, Cuba, ante los ampliamente favoritos anfitriones, acrecentó la popularidad de este deporte en el país. Tal sentimiento se enraizó aun más al refrendar el laurel en las ediciones de 1944 y 1945, ambas efectuadas en República Dominicana.
Era una época donde la organización de la disciplina era limitada y totalmente aficionada y su práctica se limitaba a pequeños estadios y terrenos baldíos diluidos en toda la geografía nacional. La difusión audiovisual también era precaria y sólo los campeonatos mundiales podían seguirse escuetamente por radio y enterarse de los resultados por los periódicos, a veces con varios días de retraso.
En vista de la seducción popular ante las victorias obtenidas allende nuestra frontera, los dueños de cuatro equipos capitalinos se reunieron el 27 de diciembre de 1945 en un local del céntrico cine Capitol para conversar sobre la practicidad de crear una liga de béisbol con rango de profesionalidad.

Luego de sopesar las adversidades y los beneficios, Juan Antonio Yánez, Carlos Lavaud, Luis Pimentel y Juan Reggetti deciden, el 3 de enero de 1946, registrar la Liga de Béisbol Profesional de forma oficial siendo el Sr. Alfredo Scannone el primer presidente de la misma.

Con cuatro equipos conformados, Cervecería Caracas, Navegantes del Magallanes, Sabios de Vargas y Patriotas de Venezuela, se da inicio el primer campeonato rentado venezolano. Magallanes derrota a Venezuela 5 a 4 en el primer juego oficial pero es Vargas, bajo la dirección del campeón mundial Daniel “el Chino” Canónico, la primera novena en ganar el torneo con foja de 18 victorias y 12 reveses.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Niké!, Una gesta de 25 siglos

Niké!, dijo el soldado Filípides al llegar corriendo a Atenas desde la llanura de Maratón. Y, extenuado, cayó muerto. La victoria que anunciaba era la conquistada por los atenienses sobre los persas en la batalla de Maratón, hace ahora 2.500 años. Su misión como mensajero era vital, porque si los persas hubieran vencido, las mujeres y los niños atenienses se habrían suicidado en masa, para escapar de esta manera de los abusos fatales de los invasores.

En honor del tenaz mensajero, los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna en 1896 se cerraron con una competición atlética que integrara valores de paz y amistad entre las naciones participantes y que expusiera los sublimes valores de la historia griega. Fue una prueba de larga distancia (42 Km) entre la población de Maratón y la Ciudad de Atenas, reproduciendo el durísimo recorrido del militar ateniense. Corrieron entonces 17 hombres (en 1984 se incorporó la categoría femenina), la mayoría de ellos griegos y el triunfo fue para el pastor de ovejas Spyros Louis.

La Batalla de Maratón

En el marco de las guerras Médicas (los persas eran llamados medos por los griegos a pesar que Media era una región sometida a Persia), la batalla de Maratón se lidió en agosto o septiembre del año 490 antes de Cristo.

El Gran Rey del imperio persa, Darío I, tras un agravio dado a sus embajadores por atenienses y espartanos, resuelve emprender una expedición de condena contra Eretria y Atenas. En la costa meridional de Asia Menor, lejos del alcance de naves helenas, en 490 a.C., conforma una flota en la que embarca unos 25 mil hombres. De ellos, 10 mil son de caballería, con el noble Datis al mando, la principal arma persa, esencial cuando las distancias son grandes y la rapidez es primordial. El resto del ejército era infantería. El ejército lo dirige Artafernes, sobrino de Darío. Seguía a los persas un traidor griego, Hipías, quien había sido tirano de Atenas y fue desterrado por sus crímenes. Todavía tenía partidarios en Atenas y se había unido a los persas esperando recuperar el trono de la ciudad que lo había rechazado.

Desde Eretria, y deseando castigar el desplante ateniense, desembarca el ejército en la llanura pantanosa de Maratón, a 42 km al noreste de Atenas, por indicación de Hipías. Una pequeña península protege a los barcos y el pantano. Los persas se instalan en la llanura, esperando celebrar allí la batalla y poder usar su caballería contra los griegos. Los atenienses, al enterarse del ataque sobre Eretria, solicitan ayuda a Esparta. Éstos asienten, pero antes deben que realizar los actos rituales que anteceden a la marcha a la guerra. Estos rituales les impedirán llegar oportunamente a Maratón.

Los generales persas no esperan y deciden pasar a la acción. Tratando de obtener una victoria fulminante, dividen el ejército. Datis, con la caballería, embarca sigilosamente de noche, dirigiéndose a sitiar a Atenas, contando con que se les abran las puertas de la ciudad. El ejército de a pie se mantendrá en la llanura distrayendo a los guerreros griegos.

Pero si los persas cuentan con la ayuda de un traidor, los atenienses se hacen con los servicios de varios soldados dorios que militaban en el ejército persa quienes, al conocer el embarque de la caballería, abandonan al Gran Rey, se pasan al bando heleno y cuentan que los persas se han quedado sin caballería y que pretenden sitiar y tomar Atenas.

Ante tales confidencias, Atenas opuso una fuerza, coordinada por Milcíades, principal político de la época y dirigida por su estratego, Calímaco, quien moriría en la batalla. Si obtienen una rápida victoria aun pueden volver a Atenas, antes de que los persas la sitien y avisar para que no rindan la ciudad ante los persas.

El ejército heleno se compone de 10 mil hombres, sin caballería ni arqueros, de los que 7.200 eran hoplitas, temibles guerreros de infantería, bien armados y especialistas en el cuerpo a cuerpo. Las falanges de hoplitas formaban normalmente un rectángulo de 8 filas de fondo y avanzaban en formación hasta el contacto con el enemigo, esforzándose en mantener esa formación durante toda la batalla, en la que los hombres de las filas extremas se esforzaban en herir con su lanza al enemigo más cercano. La formación en bloques de guerreros codo con codo tenía la virtud de que las bajas eran muy inferiores que en una lucha cuerpo a cuerpo.

La superioridad numérica de los persas y lo extenso de la playa donde se iba a libraría la batalla decidió a Calímaco a colocar sólo tres filas en el centro, mientras mantenía las 8 filas habituales en las alas de la formación. Por su parte, Artafernes colocó las mejores tropas en el centro y las menos preparadas en las alas. Las cartas estaban sobre la mesa.

El centro persa, formado por los mejores soldados medos, aguantó el choque del centro griego y le hizo retroceder. No obstante, en las alas, la superioridad griega fue evidente. Las alas persas cedieron ante el empuje de los hoplitas y se desorganizaron emprendiendo la huída a los botes que esperaban en la playa. Los triunfantes griegos volvieron entonces sus armas contra el centro persa, que estaba propinando una buena paliza a su escueta zona central. Los asiáticos se vieron atrapados entre dos fuegos originándose una desbandada general de sus filas.

La superioridad táctica ateniense les dio una victoria histórica: los persas se retiraron dejando alrededor de 6.500 muertos entre las llanuras, los pantanos y las playas, mientras que Atenas sólo perdió 192 hombres, entre ellos Calímaco. Sin demora, el ejército ateniense se dirigió a su capital, amenazada por la caballería persa. Milcíades mandó a Filípides a dar la buena nueva a Atenas. La misión le costó la vida.

El cálculo astronómico, según el calendario Juliano (esgrimido por los historiadores como marco cronológico), ubica a la batalla el 12 de septiembre de 490 a.C., y ésta es la fecha convencionalmente aceptada. Sin embargo, esto depende de cuando Esparta llevó a cabo su festival y es posible que el calendario espartano fuera un mes anterior al de Atenas. En ese caso, la batalla hubiera ocurrido el 12 de agosto de 490 a.C.

La maratón actual

La distancia vigente se disputó por primera vez en Londres 1908, por un capricho real. La reina Alexandra se encaprichó en que la carrera partiese del Castillo de Windsor hacia el estadio Shepherd's Bush, un recorrido de 26 millas y 385 yardas, el equivalente a 42.195 metros. Tal distancia se confirmó en los Juegos de París 1924.

Actualmente, la carrera de maratón se ha convertido en la más clásica del atletismo, la que corona a uno de los héroes de los Juegos y la de mayor aceptación popular. Millones de corredores aficionados transitan la distancia por el propósito de mantenerse en buena forma, por el espíritu de competencia o simplemente por el hecho de participar en la más multitudinaria expresión del esfuerzo humano. La celebración oficial de los 2500 años de tamaña gesta se realizará el próximo mes de noviembre en el marco del Maratón de Atenas.

viernes, 30 de julio de 2010

Porqué la Vinotinto no llegará a Brasil 2014

Ojalá me equivoque, pero soy de los que piensan que Venezuela no llegará a clasificarse a la fase final del próximo mundial de fútbol a realizarse en la vecina Brasil dentro de cuatro años. No es por desapasionamiento, decepción o pesimismo, al contrario, soy seguidor de los colores nacionales. Pero hay varios factores que me hacen discernir que las posibilidades de la vinotinto son mínimas y que, si se logra el tan ansiado pase, sería más por demérito de los rivales y no se haría justicia a la deficiente gestión histórica y actual del balompié nacional.

Es bien cierto que el nivel técnico de la selección se ha elevado considerablemente desde la dirección del finado José Omar Pastoriza, pasando por las de Richard Páez y la actual de César Farías. Pero estamos dependiendo de un limitado grupo de jugadores (algunos ya militan con diverso éxito en otras tierras) donde se dificulta el recambio y la renovación.

El principal problema de nuestro fútbol lo encontramos en lo más básico: la liga nacional. Con un fútbol que dista mucho de ser desarrollado pero con un enorme potencial, una primera división con 18 equipos es una locura a nivel deportivo (económicamente es otro cantar). Con pocos jugadores locales de primer orden y las escasas posibilidades de contratar extranjeros de calidad, éstos se diluyen entre tantos equipos haciendo que no se puedan juntar entre sí para formar vínculos entre ellos y formando sistemas de juego bien definidos y cohesionados.

A la vista está el hecho de la dificultad de muchos equipos para finalizar un torneo por las carencias en sus ingresos económicos lo que hace que la rotación de jugadores sea demasiado frecuente y contados conjuntos logren mantener una base estable. Esto redunda en que el torneo local sea muy mediocre y poco atrayente para la afición.

Lamentablemente, más equipos implican mayor aporte económico para las arcas de la Federación en detrimento del espectáculo y este en un asunto sumamente difícil de cambiar, pero puede ser factible la inserción innovadora de nuevas fórmulas de financiamiento imitando y adaptando ejemplos e historias de exitosos torneos en otras regiones del mundo.
Teniendo en cuenta lo anterior, considero que lo ideal sería una liga de 8 equipos (máximo 10). Así cada conjunto podría reunir a tres o cuatro jugadores de categoría aumentando la calidad del juego, tanto a nivel individual como en sistemas tácticos. Estos cambios atraerían al público y a los patrocinadores elevando su solvencia financiera y accediendo con mayor capacidad a los mercados internacionales de fichajes en aras de mejorar la calidad del entretenimiento.
Adicionalmente, las autoridades de la disciplina deberían obligar a los participantes en las divisiones mayores a mantener canteras de jóvenes que puedan formarse y desarrollarse con orden y planificación.

También se debe estudiar el aspecto de la dirección técnica, ya que tanto Páez como Farías son excelentes seleccionadores, pero el nivel requerido parece sobrepasar sus habilidades e intenciones y corresponde examinar la adición de técnicos foráneos con experiencia para superar el listón actual.


En resumen, es necesario efectuar una profunda reconsideración del fútbol organizado a nivel nacional, comenzando por la estructura federativa, reduciendo a la brevedad el número de equipos en la primera división e incentivando la creación y proliferación de granjas para jóvenes valores en el seno de los propios conjuntos profesionales y buscando el aporte de entes locales y foráneos de mayor experiencia que incentiven la pasión y el apego al fútbol, ya sea por medio del asentamiento de escuelas respaldadas por grandes equipos, por patrocinio monetario o por aporte de jugadores y técnicos con experiencia, renombre y calidad.

De esta manera, quizás para el 2018 ó 2022 la oportunidad de ver y ligar a nuestra Vinotinto en la mayor cita mundial del fútbol no sea una utopía.