jueves, 18 de marzo de 2010

Revolución en Europa: La Ley Bosman

En 1990, el R F C Lieja, club de la primera división de Bélgica, le ofrece a un oscuro delantero que militaba en sus filas, Jean-Marc Bosman, una continuación de su contrato por un año adicional a lo que el jugador se niega por no cubrir sus expectativas salariales. Al ser transferible, un modesto club galo, el U S Dunkerque, le ofrece contrato pero el Lieja pide una indemnización tal que los franceses no pueden cubrir y entonces es apartado del equipo. A partir de ese momento, Bosman emprende una cruzada que revolucionaría el mercado de fichajes del viejo continente y por la cual alcanzaría notoriedad.

El ya cesado jugador del Lieja, con 26 años, demanda a su club, a la Federación de su país y a la mismísima UEFA alegando que la regulación de traspaso de la Federación belga y de la UEFA coartaron su derecho para continuar carrera en el club de su escogencia. Tales normas no permitían que un jugador quedara libre al finalizar su contrato sino que debía cancelar una clausula al ser transferido a otro equipo.

A finales de 1995, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, con sede en Luxemburgo, sentenció que declaraba ilegales las indemnizaciones entre clubes ante la conclusión de los contratos de los deportistas con sus respectivos equipos y acabó con la regla de los extranjeros y asimilados para ciudadanos de la Unión Europea. Desde entonces, cualquier jugador con ciudadanía europea tiene la libertad de tránsito y escogencia para militar en los clubes de la UE.

Ese pronunciamiento excitó de tal grado el engranaje de las ligas en Europa que los cimientos del mercado de fichajes se estremecieron de tal manera que se pensó que se avecinaba una hecatombe en el fútbol debido al incremento de las fichas y al increíble acoso de los clubes más poderosos por hacerse de las estrellas del momento. Según Joseph Blatter, presidente de la FIFA, el fallo del caso Bosman sólo ha hecho acrecentar la brecha entre los equipos ricos y los equipos pobres.

Así, hemos sido testigos de ligas donde, durante varios años, se definen campeones entre no más de tres clubes y unos cinco o seis rivalizan para alcanzar puestos de competición continental, mientras el grueso lucha a muerte por no perder la categoría. Las canteras de los grandes equipos forman jugadores para ceder o vender a otros equipos ya que optan por adquirir figuras de renombre para asegurar la entrada de recursos a los respectivos planteles. Inconcebible ha sido ver al Inter de Milán con un solo italiano en su nómina, caso que se repite en varios equipos del continente. Ya es difícil ver a un Aston Villa, a un Steaua Bucaresti, a un Aberdeen alcanzar altas clasificaciones en ligas de campeones o a un Bilbao o Napoli luchar por el liderato en la Liga o el Calcio.

Jean-Marc Bosman , tras más de 9 años de comenzado el juicio, recibió una indemnización de 780 mil euros y desapareció de los campos de fútbol. Actualmente se gana la vida dando conferencias y charlas sobre su caso por el cual se sintió legalmente perjudicado pero que defendió con vehemencia y pasión hasta que obtuvo el respeto que se merecía a expensas de crear una desigualdad en el fútbol que muchos denigran y que otros defienden.

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