sábado, 29 de mayo de 2010

Italia 1990. Alemania impera en un flojo torneo

La XIV Copa Mundial de Fútbol volvía a Italia, una poderosa nación futbolística en donde no se iba a reparar en gastos alcanzar un rotundo éxito. Se realizó entre el 8 de junio y el 8 de julio de 1990 convirtiéndose así en el segundo país en celebrar una Copa Mundial en 2 ocasiones.

Se hicieron reformas completas en diez de los doce estadios de la Copa Mundial de la FIFA y los de Turín y Bari se construyeron especialmente para el acontecimiento.

En la ronda clasificatoria participaron menos países que en 1986 (112 en lugar de 121). Entre los equipos que se quedaron en el camino estaban Dinamarca, Portugal y Francia, semifinalista de 1986, que había nombrado a Michel Platini seleccionador en sustitución de Henri Michel.

En un encuentro eliminatorio contra Brasil en el Maracaná, el entonces arquero de Chile, Roberto “Cóndor” Rojas, aprovechó que un espectador local arrojó una bengala al campo, se tiró al piso simulando una herida y se cortó la frente con una hoja de afeitar que escondía en la manga.

Una fotografía de un corresponsal argentino mostró el instante en que la bengala cayera a un metro del guardameta. La FIFA, luego de estudiar el caso, otorgan el partido a Brasil 2 a 0, impidiendo participar a Chile en las eliminatorias de Italia 90 y U.S.A. 94 y sancionan de por vida al golero.
24 selecciones participaron en el evento, 14 equipos europeos, 6 americanos, Egipto, Camerún, Corea del Sur y Emiratos Árabes Unidos.
A este Mundial regresaron varias selecciones tras muchos años de ausencia: Colombia que no participaba desde 1962, Egipto desde 1934, Estados Unidos desde 1950, Holanda y Suecia desde 1978, Rumania desde 1970. A estos equipos se suman los debutantes: Emiratos Árabes Unidos, Irlanda y la revelación de esta competición, Costa Rica,. Este fue el último mundial en que, hasta entonces, asistieron todas las selecciones que alguna vez se habían hecho del título mundial: Uruguay, Italia, Alemania, Inglaterra, Brasil y Argentina, también fue el último mundial para las selecciones que se desintegrarían en los siguientes años como Yugoslavia y Checoslovaquia en 1992, Alemania Federal que se reunificaría en ese mismo año y la Unión Soviética en 1991.
El tema musical fue Un'estate Italiana interpretado por Gianna Nannini y Edoardo Bennato. Adidas estrenó el modelo Etrusco de pelotas de fútbol que tenían la misma composición que la Azteca mexicana. “Ciao” fue la mascota del Mundial, era una maqueta cúbica con los colores de la bandera italiana y que llevaba una pelota de cabeza.

El partido inaugural del Mundial se disputó en el estadio Giuseppe Meazza de Milán, entre Argentina, último campeón del Mundo y Camerún, por el grupo B. Grande fue la sorpresa cuando los africanos se impusieron por 1 a 0, con gol de Omam Biyick a tan sólo cinco minutos para finalizar el partido, ante una albiceleste notablemente desmejorada.

Esta Copa fue la cúspide de la carrera de Roger Milla. A los de 38 años, la estrella camerunesa se había despedido del fútbol de máximo nivel para jugar en un modesto equipo de la Isla de Reunión. Sin embargo, volvió de su retiro para dejar una huella memorable en Italia 90. Con 38 años y 20 días, Milla se convirtió en el goleador de mayor edad de la historia de la Copa Mundial cuando marcó por partida doble ante Rumania.
En el segundo partido de Argentina, contra la URSS, a los 12 minutos del inicio, un desafortunado choque entre el defensor Olarticoechea y el arquero Nery Pumpido, se saldó la doble fractura de la tibia derecha del cancerbero, ante lo cual ingresó en su lugar Sergio Goycochea, quien se convertiría en el protagonista del transitar argentino a lo largo del mundial.
Se le puede decir que este grupo fue sorpresivo ya que naciones tan potentes como Argentina y la URSS fueron destrozados por Camerún y Rumanía que en el papel eran inferiores. Argentina tuvo suerte de ser el mejor tercero. Camerún se convirtió en el único equipo de la historia en concluir primero de grupo con una diferencia negativa de goles.
Las potencias de Italia y Checoslovaquia no presentaron problemas al derrotar a los austriacos y a los americanos en el grupo A.

La debutante selección costarricense derrotó, en el 3er grupo, a selecciones europeas como Escocia y Suecia siendo la gran sorpresa de la 1ª fase. Brasil ganó sus 3 cotejos gracias a dos definiciones por la mínima de su goleador Müller.

En el grupo D, Alemania y Yugoslavia no tuvieron dificultad en sacarle puntos a Colombia y la débil selección de los Emiratos Árabes Unidos. Colombia avanzó al ganarle a EAU y ganarle un punto a los balcánicos.

España y Bélgica avanzaron fácilmente, España solo tuvo el inconveniente de empatar con Uruguay, mientras que los charrúas empataron con los hispanos y avanzaron como mejores terceros obteniendo los 3 puntos contra Corea del Sur.
En el último grupo de la fase de grupos Inglaterra fue la única selección que pudo ganarle a Egipto 1 a 0 en el único juego que no terminó igualado. Irlanda y Holanda franquearon la ronda a punta de decepcionantes empates.

Los octavos de final propusieron las llaves siguientes:

"Los leones indomables" de Roger Milla vencieron 2 a 1 a Colombia en tiempo extra por una lamentable gracia del portero René Higuita.
Los checoslovacos no tuvieron piedad del sorpresivo equipo tico y, de la mano del letal Thomas Skuhravy con un hat trick, los golearon 4 a 1 sin que su buen portero Luis Gabelo Conejo pudiera evitarlo.

En el clásico de Sudamérica, en un ejemplo acerca de lo impredecible que puede ser el deporte rey, los argentinos, que apenas llegaron como terceros, se limitaban a ver como los cariocas controlaban la pelota y la estrellaban contra los tres palos de Goycochea. Pero gracias a una genialidad de Maradona, que dejó en el camino a tres jugadores brasileños y soltó un quimérico pase para que Claudio Caniggia definiera de manera magistral truncando el sueño de millones de fanáticos verde amarelhos. Se dice que en este partido Bilardo intoxicó intencionadamente al brasileño Branco.

Los incansables alemanes, claramente superiores, liquidaron por 2-1 a Holanda, campeona de Europa, donde brillaban Rijkaard, Gullit y Van Basten y que apenas pudieron responder con un gol de Ronald Koeman finalizando el juego.

El encuentro entre Irlanda y Rumania tiene que dar gracias a quienes inventaron la definición por penales ya que nadie parecía tener la disposición de ganar y que se veía que iba a tardar toda la vida en terminarse. Hasta en las penas máximas parecía lo mismo. Al final, 0 a 0 y 5 a 4 en penales para los británicos.

Italia enredó el juego uruguayo dejándolos sin poder desplegar su típico juego de toque y, en dos contragolpes, definieron el trámite a su favor.

Los españoles apenas lograron llevar el juego contra los yugoslavos hasta el alargue (1-1) donde anotaron rápidamente, logrando contener el desordenado ataque íbero y salvar la barrera de octavos.

En un duelo titánico, en donde ingleses y belgas se peleaban sin éxito para anotar primero, se llegó a tiempo extra en donde los arcos seguían cerrados. Cuando ya se hacían las listas de tiradores, Oliver Platt, al minuto 119, forjó el retorno de los belgas a casa.

En cuartos en una noche donde la contundencia brilló por su ausencia, los argentinos se enfrentaron a Yugoslavia donde Stojkovic oficiaba de estrella. Los balcánicos dominaron sobradamente el primer tiempo y no le perdieron la cara al partido en el segundo, a pesar de que a la media hora de juego Maradona ya había provocado la expulsión de Sabanadzovic. Fueron necesarios 10 penaltis definitorios donde, a pesar del fallo del Pelusa, Sergio Goycochea se convirtió en héroe al atajar dos penales y guiar a su equipo a la siguiente ronda.

Sin mucha historia, alemanes e italianos salvaron el trámite ajustadamente derrotando a checoslovacos e irlandeses, ambos por la diferencia mínima de 1 a 0.

Pocos partidos del Mundial Italia 1990 pusieron al público al borde de sus asientos como el homérico choque entre Inglaterra y Camerún. Aquel encuentro de infarto reunió a unos ingleses donde brillaba la destreza del organizador de su juego, Paul Gascoigne y los “leones indomables” en que Roger Milla, con de 38 años de edad, ya había inscrito su nombre en los anales del campeonato.

Inglaterra disfrutó de la posesión en los primeros compases del cotejo, pero Camerún creó las primeras oportunidades exigiendo en par de oportunidades a Peter Shilton. Pero Inglaterra replicó con el primer gol donde el veterano Thomas N'Kono no nada pudo hacer ante el certero cabezazo de David Platt.

Roger Milla entró en el campo tras el descanso y le cambió el coraje a los centroafricanos. En dos vertiginosas maniobras del “viejo león” voltearon el marcador con anotaciones de Kunde y Ekeké en sólo 4 minutos. Pero luego de un fallo de Omam en pared con Milla, Massing derribó a Lineker en el área. El propio delantero apuntó a la esquina superior izquierda y no erró el tiro.

En el minuto 105 del alargue, Lineker volvió a ser derribado en el área. Otro penal. El Botín de Oro de 1986, disparó al centro para alcanzar el 3-2 y su pase a semifinales. La gran exhibición de Camerún aunado al excelente rendimiento de Egipto logró que África pudiese enviar tres equipos a la Copa Mundial de 1994.

Salvatore Schillaci, de prácticamente ser un desconocido antes de que se iniciara el torneo, comandó a los "azzurri" hasta semifinales. Luego de la anotación del “Totó”, Walter Zenga, arquero de la selección italiana, aumentaba el récord de meta invicta en un mundial, hasta que, finalmente, un cabezazo de Claudio Caniggia, le rompió la malla a Zenga, luego de 517 minutos sin goles en contra. El partido finalizó 1 a 1 para dar paso a la hora de Sergio Goycochea, quien demostró ante Italia, ser una vez más el elemento decisivo al contenerle penales a Donadoni y Serena. En este encuentro, el árbitro Michel Vautrot se olvidó del tiempo y añadió ocho minutos al final de la primera mitad de la prórroga.

El único oponente que fue capaz de plantar cara a la maquinaria germana fue, como tantas veces ha ocurrido, Inglaterra. Fue un partido jugado de poder a poder, con extremado sentido táctico y duelos inolvidables, como el de Klinsmann con Walker o el de Lineker con Kohler. El afortunado gol de Brehme fue contestado por el ex ariete del Barcelona a 10 minutos para el final y los inclementes penaltis dieron una vez más el pase a Alemania. Este es considerado como el mejor partido del mundial.

El choque por el tercer puesto encontró a los británicos harto cansados luego de tres partidos consecutivos jugados con alarge. Tal circunstancia la aprovechò, con apuros, el combinado itálico para conquistar la consolación 2 goles por 1.

En la final del Olímpico de Roma se encontraban los alemanes con Argentina quienes, contra todo pronóstico, optaban a revalidar su título. Esta final fue, sin duda, la más insípida que se había disputado hasta ese momento en toda la historia de los Mundiales. En ella se registró la primera expulsión en una final (2 en definitiva) y fue la primera ocasión en que uno de los dos rivales se quedaba sin marcar. No pudieron jugar por las sanciones importantes nombres como Giusti, Batista, Olarticoechea y Caniggia, clave en la semifinal.

Así, el Narigón dispuso una estrategia harto defensiva cediendo el balón a Alemania. Una patada absurda de Monzón a Klinsmann, que acarreó la inmediata y justa expulsión del argentino cambió el signo del partido. A partir de ese momento, el conjunto sudamericano se encerró en su área y puso toda su fe en los penaltis y en Goycoechea. Y la decisión del campeonato fue desde el punto fatídico, aunque no como esperaban los argentinos. Un supuesto agarrón de Sensini a Völler llevó a Brehme a los once metros, y frente a frente con Goyco, ajustó su disparo raso al poste, imposible para el golero. El gol definitivo. Con un solo tiro a puerta de los albicelestes contra 16 de los teutones, Alemania fue, justo campeón.

Este fue el Mundial con menor promedio de goles por partido de la historia de los Mundiales, 2,21. El italiano Salvatore Schillaci, debutando en la selección italiana en este torneo, marcó seis de los siete goles internacionales de su carrera y conquistó tanto la Bota como el Balón de Oro del campeonato.
Con demasiado fútbol defensivo y muchos partidos que se decidieron desde el punto de castigo, cayó el telón de la decepcionante la Copa Mundial de Italia 90.

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