lunes, 19 de abril de 2010

El marinero de los periódicos

Cortesía del amigo Alfonso Tusa, nos hallamos con un relato que abre otro tópico deportivo en el blog: el boxeo. Un episodio histórico durante un año en que Venezuela logró coronar cuatro campeones mundiales a la vez.

Un silbido con percusiones de maraca y el sonido lejano de una transmisión radial despertaron mi sueño de hojas de alcachofa junto a Papá frente al tocadiscos. El olor de pintura mezclado con la voz emocionada del narrador deportivo arrancaron los últimos resquicios de sopor. De la pared externa llegaban voces y el crujir de una escalera de madera.

_Jalen boy. Jalen boy.

Felipe levantó la persiana y sacó la cabeza.

_ Baja la voz Carachata, que estamos oyendo la pelea.

"…y hoy 29 de julio de 1971 estamos listos para llevarles la pelea por el Campeonato Mundial Ligero Junior entre el campeón Hiroshi Kobayashi y el retador venezolano Alfredo Marcano. Hace un calor insoportable aquí en Aomori".
El fresco de la brisa matinal dominaba los rayos solares de la sexta hora del día. Carachata estremeció la persiana.

_ ¿Una pelea a esta hora?

Felipe bajó un momento el volumen del radio para explicar que la pelea era en Japón y había 12 horas de diferencia.

Papá tocó la puerta. Felipe escondió el radio bajo la almohada. Le preguntó por el examen de Castellano que debía presentar. Cuando cerró la puerta me acerqué a la almohada. La voz del narrador oscilaba como mar picado.

"Izquierda de Kobayashi…Marcano retrocede. Entran en el clinch. El japonés busca a Alfredo…."
Carachata detuvo su silbido percusivo varias veces. Parecía una flauta atascada. Felipe levantó la persiana.

_¿Qué te pasa? Ya no silbas como los turpiales.
_Es que me parece que Alfredo Marcano está agarrando más golpes que posillo de loco.

Desde la sala llegaba la esencia de la loción para después de afeitar de Papá. Se me quedaba atragantada en la nariz igual que las alcahofas.Unas imágenes de un carro del alquiler llegando a una plaza evaporaron la colonia. Me senté en la orilla del colchón.

_¿Ese es el mismo Alfredo Marcano que llegó la otra vez a la Plaza Montes con un uniforme de la marina?

Felipe despegó la cara del radio. Empezó a tararear una canción.

_Sí. Cuando viene de sus peleas le gusta acompañar a sus amigos choferes a traer el periódico a Cumanacoa.

Le pregunté por qué tarareaba la canción. Un rojo púrpura invadió su frente.

_No se lo vayas a contar a nadie. Esa canción me recuerda lo que me pasa con la muchacha que me gusta. La mamá es muy estricta. No la deja siquiera hablar dos palabras conmigo.

Quedé con la curiosidad de escuchar la canción. Le dije a Felipe que me avisara cuando la pusieran en la radio.

"Otra derecha y un jab contra el arco superciliar izquierdo de Marcano. Este japonés está vuelto un vendaval señores…"

El olor de la pintura y el aumento de tonalidades en los silbidos de Carachata me llevaron al jardín. Imaginaba los puñetazos del japonés en mi boca. El sabor amargo de las alcahofas. Un carraspeo de Papá a mis espaldas me hizo saltar. Quería saber porque todavía llevaba la piyama.

_Es que la pelea de Alfredo Marcano está buenísima. Y quería ver como hace Carachata para silbar así

Regresé apurado al cuarto. Felipe me puso una mano en el hombro . Me explicó que Papá solo aprobaba la presencia de sus hijos en la calle cuando tenían puestos los pantalones.
_Me acuerdo que esa vez del uniforme de marinero le preguntaste por un tal Cruz Marcano.
Felipe se puso el radio en el hombro.

_Fue por la pelea que hicieron. Me dijo que el público era injusto. "Si ellos supieran lo que es tener que fajarse con un loco en el ring, no hablaran tantas pendejadas".

Desde ese momento empecé a hurgar entre el cerro de Sport Gráfico que tenía Felipe bajo la cama. Quería saber de los pormenores de aquella refriega.

Los acordes del silbido de Carachata sufrieron varios descalabros a lo largo del combate. Hasta desaparecer por completo a la altura del noveno round. Kobayashi desató una furiosa ofensiva que obligó al árbitro a darle conteo de protección a Marcano. Felipe metió el radio bajo la cobija y se volteó hacia la pared. Carachata removió la persiana.

_¡Que pasa! ¡Cuando la pelea se pone buena, apagas el radio!

Felipe dejó el radio en la mesita de noche. Delio Amado León incrementó su voz. Felipe saltó en la cama. "Tremendo upper de derecha a la mandíbula. El japonés se cae señores…"
El rostro de Carachata entre las láminas de las persianas parecía cadáver de guerra. Los ojos desorbitados me hicieron saltar, la emoción de la pelea me ayudó a superar la impresión. "... le están contando a Kobayashi… ahí viene Marcano a rematar. Izquierda a las falsa costillas, derecha a la cara. El japonés se tambalea. Suena la campana. Se salva Kobayashi…"
Papá prendió el carro. El sonido del carburador hizo que nos lanzáramos sobre el radio.
Carachata casi mete la cabeza a través de la reja de la ventana. Papá bajó el vidrio de la ventanilla. Me preguntó cual emisora transmitía la pelea.

_Radio Sucre.

Cuando sonó el campanazo empecé a saltar sobre la cama. "…Ahí sale Marcano a buscar al japonés…recto de derecha al mentón Kobayashi se derrumba…Venezuela tiene su segundo campeón mundial de boxeo en lo que va de 1971…"

Carachata soltó un silbido con varias tonalidades sinfónicas, la cara se le puso roja. Papá arrancó el carro con varias modulaciones del claxon. Felipe mantuvo prendido el radio toda la mañana escuchando la repetición del round decisivo.

Dos semanas después un carro por puesto se estacionó sobre una alfombra de hojas secas entre la plaza Montes y la librería. La voz de Joan Manuel Serrat salía por la bocina de la puerta del chofer. "Ese por quien sueña su hija. Ese ladrón que os desvalija de su amor soy yo Señoora…" Felipe trató de decir algo. Se quedó petrificado con las notas de la canción. Traté de decirle que el señor del traje de marinero sacaba un paquete del baúl del carro. Cuando regresó al carro corrí tras él.

_Alfredo, Alfredo. Quien fue más difícil, Kobayashi o Cruz Marcano.
Alfredo se pasó la mano por las huellas moradas de un hematoma en el pómulo.
_Kobayashi es tremendo boxeador casi me noquea. Cruz además de boxear bien tenía dos guarataras en las manos. Y cuando se ponía bravo peleaba mejor.

La canción terminó. Felipe se levantó del banco de la plaza y alcanzó al carro cuando doblaba en la esquina.

_Un momento Alfredo. ¿Quieres decir que pudiste perder con Cruz?

_Si, pero me fajé con él. Como me fajé con Kobayashi.

Alfonso L. Tusa C.

Alfredo Marcano falleció el 03 de abril de 2009 en Cumaná, debido a un paro respiratorio producto de un cáncer que lo había afectado por 5 años. Paz a sus restos.

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