martes, 27 de abril de 2010

Suecia 1958: Con O Rei nace la Leyenda Verdeamarella

Suecia recibió el testigo de manos de Suiza y se organizó de la VI Copa Mundial de la FIFA entre el 8 y el 29 de junio de 1958. Dos años antes, en París, la Copa había perdido a su padre fundador, Jules Rimet, a la edad de 83 años.

En 1946, Suecia solicitó la organización del mundial de fútbol de 1958 y fue aceptada 1950. Sin embargo, diversas federaciones impugnaron la decisión debido a que debía alternarse entre Europa y América. Como Suiza sería sede del Mundial de 1954, el torneo debía jugarse en el Nuevo Mundo. La FIFA repitió la votación en 1954, pero la calidad de los estadios e instalaciones que ofrecía el país escandinavo permitió ser reelecto.


Un accidente aéreo oscureció la máxima cita futbolística, pues el 6 de febrero de 1958 el avión que trasladaba a los jugadores del Manchester United, luego de enfrentar al Estrella Roja de Belgrado en los cuartos de final de la Copa de Europa, se estrelló en Múnich, falleciendo ocho integrantes del seleccionado inglés.

Suecia 58 estuvo signado por ser el primer Mundial transmitido por televisión a más de 60 países.

En el torneo clasificatorio se registraron 53 países. 16 selecciones participaron en la fase final, destacándose la única vez en que las cuatro selecciones británicas clasificaron a tal instancia. Asistieron 12 equipos europeos y 4 de América.

Grandes sorpresas se dieron antes del inicio del certamen. En Europa, los seleccionados de Bélgica, Holanda, Suiza, España e Italia, fueron eliminadas en la ronda clasificatoria. Por otra parte, y también causando desconcierto a sus aficionados, Paraguay eliminó a Uruguay.

Esta vez estaba asegurado un cupo para un equipo de África y Asia. Se conformó un cuadrangular entre Israel, Egipto, Indonesia y Sudán, pero los últimos tres se negaron a jugar contra los judíos alegando mociones políticas. Pero, según las normas, todos los partícipes debían disputar al menos un partido eliminatorio para acceder al torneo, exceptuando al campeón y al anfitrión. Italia y Uruguay, rechazaron ocupar este cupo que, finalmente, fue cedido a Gales. Tras vencer en los partidos de ida y vuelta a los hebreos, Gales logró clasificar por primera vez a la Copa Mundial.

El seleccionado húngaro, subcampeón del mundial anterior, se encontró diezmado debido a la invasión soviética a Budapest en 1956 y sus jugadores se dispersaron por distintos países de Europa.

El partido inaugural fue entre Alemania Federal y Argentina. A los 2 minutos Corbatta abría el marcador y refrendaba el juego de lujos y taquitos con el que los sudamericanos se iban a llevar la copa. Pero los europeos con un orden poco antes visto dieron vuelta al partido ante un equipo que finalizó arrastrándose en el gramado.

Una de las injusticias más resonadas de los Mundiales fue la ocurrida en la primera ronda donde se enfrentaban Alemania Federal y Checoslovaquia. Los últimos dominaban por dos tantos a cero hasta que un remate del alemán Helmut Rahn fue contenido firmemente por el arquero Dolejsi, pero es cargado por el germánico Schafer, haciendo que el portero cayera dentro del arco pero con sus manos aferrando la pelota fuera de la línea de gol. Sin , el árbitro inglés, Arthur Ellis, convalidó el gol. Diez minutos más tarde, Rahn empataría el partido y los checoslovacos quedarían eliminados al partido siguiente a pesar de derrotar a Argentina por 6 a 1, una de las grandes desilusiones del Mundial, donde los gauchos mostraron un fútbol individualista basado en estrategias irrelevantes, lento y desatento a las concentraciones.

En Francia había un delantero marroquí llamado Just Fontaine que tenía una patada terrible. Junto a Kopa, Piantoni, Wisnieski y Vincent formaron un quinteto letal que transitaba a cuartos de final convirtiendo once goles, siete de ellos a Paraguay. El segundo equipo clasificado del Grupo 2 fue Yugoslavia, que si bien empataba con los tupidos Paraguay y Escocia, se hacía muy efectiva ante equipos que atacaban. A fuerza de contragolpes ganaron a Francia por 3 a 2.

Si había un equipo débil en esa época, era México. No había forma de que sumaran otra cosa que derrotas. Su debut en Suecia tampoco fue demasiado favorable ya que les tocó en su primer partido la selección local y perdieron 3 a 0. Pero se cruzaron con Gales y empataron a 1 consiguiendo su primer punto mundialista. Hungría aún tenía buenos jugadores y lograron sumar 3 puntos ante los charros, los mismos que Gales al igualar en los 3 partidos. Suecia pasó el grupo 3 caminando y, entre galeses y magiares, tuvieron que desempatar por el segundo puesto, quedando para los británicos.

Bellini, Didí, Nilton Santos y Zagallo, los referentes del juego de Brasil, luego de los primeros partidos (3-0 a Austria y 0-0 con Inglaterra), no conformes con el rendimiento del equipo, se reunieron con el técnico Feola para incitarlo a que incluyera entre los titulares a los jóvenes Pelé, Garrincha y Zito. El técnico accedió. De ahí se convirtió en el Mundial de Brasil, por su fútbol alegre y distinto, casi a ritmo de samba. La plenitud del 4-2-4 se hizo moda desde entonces. Los volantes flotan, el fondo hace zona y todos juegan. Con jugadores de gran nivel técnico en todas sus líneas: el temple de Zito en la media cancha, la distribución de juego de Didí, la destreza endiablada de Garrincha y la estampa del jovencito Pelé, de apenas 17 años, enloqueciendo rivales y anotando goles de gran factura. Finalizaron la ronda inicial doblegando a la URSS con dos tantos del eterno Vavá.
A pesar de engrosar sus filas con un rubio regordote, hábil, preciso en los pases de largo trecho, que años después la Reina de Inglaterra lo nombraría Sir Robert Charlton, aunque el mundo del fútbol lo llamaría Bobby, el seleccionado inglés no superaría la primera fase al caer en un desempate ante la URSS del gran Lev Yashin.

En Suiza 1954, Yugoslavia fue eliminada por Alemania Federal en cuartos. Ahora se volvían a encontrar en la misma fase. Al presente los eslavos tenían jugadores más hábiles y los alemanes estaban viejos y cansados. Pero los mundiales se hicieron para equipos como Alemania que venció con un solitario gol de Rahn.

Suecia no la tenía nada fácil, pero las expectativas estaban logradas al superar la primera ronda. Pero Yashin, el mejor arquero del mundo, no pudo con el pundonor de los amos del patio y los soviéticos cayeron 2 a 0.

Con un póker de goles (2 de Fontaine) Francia despachó a Irlanda mientras que en un espeso cotejo Brasil zanjaba las aspiraciones de Gales gracias a una solitaria anotación de Pelé.

Para la semifinal que debieron disputar los seleccionados de Francia y Brasil, el diario francés “L´Equipe” fletó un avión con las esposas de los jugadores de la selección gala. Lamentablemente para las chicas, su estadía en Suecia fue muy corta, ya que sus maridos fueron derrotados categóricamente por los sudamericanos por cinco tantos contra dos.

El partido lo comenzó ganado Brasil con un gol de Vavá al minuto de comenzado, pero siete minutos más tarde Just Fontaine, consigue empatar. Didí luego convirtió el segundo gol para su país, mientras que los otros tres los selló el inexperto mulato Pelé. A los 35 minutos del primer tiempo, el defensor francés Jonquet, se retiró del campo de juego lesionado. Pero luego de una rápida revisión médica regresó al campo con gran dolor. Al finalizar el cotejo se descubrió que Jonquet había jugado casi una hora con el peroné fracturado.

La semifinal entre Suecia y Alemania estuvo a punto de no darse porque el presidente de la Asociación Alemana de Fútbol amenazó con retirar el equipo a menos que los suecos consintieran el acceso de los seguidores germanos. Los organizadores aceptaron. Suecia venció a los teutones 3 tantos por uno en un emocionante partido.

El cotejo por el tercer puesto lo debían jugar los seleccionados de Francia y de Alemania. Como era usual, los suplentes galos pidieron al entrenador disputar el juego por la medalla de bronce. Pero el técnico, con alguna tirria en la cabeza por la II guerra mundial, optó por situar el mejor equipo y el resultado le dio la razón, 6 a 3 triunfaron los franceses.

Los suecos confiaban en que aquella maquinaria, que había llegado a la tercera ubicación en el Mundial del 50, podría derrotar a los sudamericanos y quedarse con el título. Hasta el rey Gustavo VI acudió al estadio esperanzado de entregar la estatuilla de oro al capitán de su equipo.

Pero ni el grito ensordecedor de casi 50 mil gargantas en las gradas, ni la lluvia caída durante el día, ni el tanto inicial de Liedhol, pudieron frenar a Brasil. Vavá igualó el marcador, mientras De Sordi y Nilton Santos neutralizaban a los veloces extremos Hamrim y Skoglund. El mismo Vavá puso adelante a Brasil, en un contragolpe iniciado por Orlando que sacó la pelota a centímetros de su pórtico.

Después del descanso, el público sueco se levantó de sus asientos cuando Pelé dribló a tres rivales, le hizo un sombrero a Gustavsson y sin que la pelota tocara la grama, conectó una volea a las redes. Edson Arantes Do Nascimento, pletórico de júbilo, rubricó el tanto definitivo (5-2) después de los goles de Zagalo y Simonsson. El rey Gustavo VI no pudo cumplir su deseo de entregar la Copa al capitán sueco. El fútbol había descubierto a su indiscutible O rei. La alineación brasileña era: Gilmar, Djalma Santos, Bellini, Orlando, Nilton Santos, Zito, Didí, Garrincha, Pelé, Vavá y Zagalo.
Como nota curiosa, el capitán Bellini solicitó al árbitro francés que le obsequiara el balón para llevárselo como recuerdo. El juez se lo negó, pero uno de los adjuntos del conjunto amazónico se le acercó detrás y le quitó la pelota, salió corriendo y la entregó a un jugador brasileño. Una vez logrado su propósito dio una vuelta carnero y cayó frente al palco real del rey de Suecia.

El goleador del mundial fue el francés Just Fontaine, quién realizó trece goles (ocho de pierna derecha, cuatro de izquierda y uno de cabeza) en seis partidos, convirtiéndose no sólo en el máximo anotador en un torneo de la historia de los mundiales, sino en el jugador con mayor promedio de gol por partido con 2.20 por cotejo, mérito compartido con el húngaro Sándor Kocsis en 1954, quién anidó once goles en cinco encuentros. Siguieron en este podio Pelé y el alemán Helmut Rahn con seis.

Fontaine, aprovechando su popularidad como futbolista y siendo portador de una voz suave y agradable, decidió lanzar su carrera como cantante, la cual fue bastante fructífera.

Lo que no había podido realizar en suelo propio, Brasil lo consiguió lejos de casa convirtiéndose hasta la fecha, en el único seleccionado que ganó un Campeonato Mundial en territorio intercontinental. A partir de Suecia 58 la historia futbolística de Brasil cambiaría para siempre. El telón caía sobre Suecia pero el balón seguía rodando briosamente. El sueño de Jules Rimet ya era una exitosa e indetenible realidad.

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