miércoles, 21 de abril de 2010

Salve al Señor de los Anillos

Ese hombre pequeño, enjuto, con una sonrisa tímida que solíamos ver en las ceremonias olímpicas se doblegó ante el inclemente peso de los años. Ese hombre luchador, que logró unir a los pueblos del mundo bajo una sola bandera, la de los 5 aros entrelazados, no soportó más el desgaste de un cuerpo que salió airoso de muchos de los más grandes altercados civiles de la guerra fría. El último romántico del olimpismo nos ha dejado, el Señor de los Anillos ha muerto.

Juan Antonio Samaranch, de 89 años, el dirigente deportivo español más importante de la historia, que presidió el Comité Olímpico Internacional entre 1980 y 2001 ha fallecido a las 13:25 horas de hoy, 21 de abril, en el Hospital Quirón de Barcelona por una insuficiencia coronaria aguda.

El heredero del barón de Coubertin, que batalló como un héroe por llevar la ética y la limpieza al deporte, ingresó el pasado domingo 18 en el centro hospitalario por su "propio pie" y falleció rodeado de toda su familia.

Hijo de un rico industrial textil oriundo de Madrid y de una de las herederas de la familia Torelló , Juan Antonio Samaranch Torelló nació en Barcelona el 17 de julio de 1920. Contrajo nupcias en 1955 con una joven ilustre de la sociedad catalana, María Teresa Salisachs-Rowe, de la que enviudó el año 2000, en plena ceremonia de los JJ OO de Sydney. Tenía dos hijos: María Teresa , presidenta de la Federación Española de Deportes de Hielo y Juan Antonio, actualmente miembro del COI y vicepresidente de la Federación Internacional de Pentatlón.

Mientras estudiaba para ser profesor mercantil en la Cataluña de la posguerra introdujo, junto a un grupo de amigos, el hockey sobre patines. Fue jugador, seleccionador nacional de la disciplina y creador y presidente de la Federación. En 1940 jugó en el Turó, como extremo y luego como portero. Dejó de abrocharse los patines porque su hermano Augusto, que era el presidente del equipo, le dio de baja por llegar siempre tarde a los partidos. Samaranch fundó entonces la sección de hockey del CD Español, y su hermano Augusto fichó al tiempo como jugador españolista. Entonces Juan Antonio le apartó del equipo no porque llegara tarde, sino porque era mal jugador. Además, el joven Juan Antonio también practicó el boxeo y el fútbol.

Fue periodista deportivo y jefe de la delegación española en varios JJOO desde 1956. Siendo periodista, en un partido entre Madrid y Barcelona, los jugadores culés fueron amenazados con no salir vivos de allí si no perdían el encuentro. El partido acabó 11 a 1 a favor de los blancos. Samaranch se quejó al respecto y su licencia de periodismo le fue retirada sin dejarle ejercer por un lapso de tiempo. Más adelante, para poder practicar su profesión y ganarse el respeto del régimen se afilió a la Falange.

Inició su carrera política como concejal de Deportes en el Ayuntamiento de Barcelona (1955-1962), organizando en su ciudad natal los II Juegos del Mediterráneo. En 1967 fue designado Delegado Nacional de Educación Física y Deportes. A él se deben los lemas «Contamos contigo» y «Vive deportivamente», que concibió en un despacho adornado con imágenes de Franco. En 1964 pasa a ser procurador en las Cortes franquistas donde permaneció por tres períodos, hasta 1977.

En 1973 fue escogido presidente de la Diputación Provincial de Barcelona y cuatro años después, tras la muerte de Franco, embajador en la URSS y Mongolia. Este cargo favoreció la coyuntura de establecer los contactos políticos necesarios en la Europa del este para poder alcanzar la presidencia de la institución olímpica.

En el ámbito deportivo, fue elegido miembro del COI en 1966 y, en 1967, presidente del Comité Olímpico Español, del que dimitió en diciembre de 1970. El 23 de octubre de 1974, por aclamación, alcanza la vicepresidencia del COI.

En Moscú, el 16 de julio de 1980, en primera votación, superando a otros tres aspirantes, resultó electo presidente del COI, sucediendo a Lord Killanin. Posteriormente, fue reelegido en Puerto Rico (1989), en Mónaco (1993) y en Lausana (1997), el segundo mayor mandato de la historia tras el de Pierre de Coubertin.

Su secreto era saber delegar. Prefería que se le apreciara como un gran coordinador. Samaranch percibía al COI con los ojos de un político y el cuerpo de un deportista. Gracias a ello acabó con los boicots políticos a los Juegos Olímpicos y aumentó el nivel de competición entre los participantes. Comprometido profundamente con la universalidad de los Juegos, supo ver que debía admitirse la profesionalidad; que se tenían que promover y potenciar la entrada de patrocinantes; que se debía conseguir la participación de todos los países del mundo y que no debía existir obstáculo alguno para que interviniera la mujer.

Samaranch defendió la ética en el deporte, peregrinó con su eterna lucha contra el dopaje y con el programa de Solidaridad Olímpica, especialmente ayudando a los países del Tercer Mundo, con un programa de becas para atletas de países pobres. Integró el deporte en la cultura. Unió intelecto y músculo.

Pero sobre todo, rescató a los Juegos Olímpicos de la bancarrota en la que se encontraba al final del los 70´s para convertirlo en el movimiento deportivo más importante de la modernidad y concibió el patrocinio olímpico como una actividad global que se debía hacer desde el COI y no desde la ciudad organizadora.

En 1992 vio cumplido su sueño de albergar los JJOO en Barcelona, con gran éxito. Los Barcelona'92 supuso un punto de inflexión en el movimiento olímpico. Buena parte del éxito de la cita olímpica en la ciudad condal se debió precisamente a él, que no cesó en su empeño de demostrar al mundo que España podía albergar unos Juegos inolvidables.

En 2001, tras haber renunciado a la presidencia del COI tras 21 triunfantes años, fue sucedido por Jacques Rogge y fue nombrado presidente de Honor Vitalicio.

Tuvo la habilidad de ser querido y respetado por todos. Para prueba, era socio de honor del FC Barcelona y del Real Madrid simultáneamente. Fue reconocido con decenas de premios, condecoraciones y homenajes en todo el mundo incluyendo el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes el cual ayudó a institucionalizar y presidía su jurado desde su primera edición en 1987.

Autor de «Memorias Olímpicas», Samaranch fue uno de los más decididos defensores de la candidatura de Madrid para los Juegos de 2012 y 2016. El 2 de octubre de 2009, con lágrimas en los ojos, pidió a sus camaradas del organismo que «en el final» de sus días tomaran en consideración premiar a su país «con el honor de organizar los Juegos Olímpicos».

Con el deceso del Marqués de Samaranch, título que le fue concedido en 1991, desaparece el hombre que supo lidiar contra la intolerancia y fijó la paz sobre el ruedo deportivo. Era el sexto aro olímpico. El auténtico señor de los anillos. Juan Antonio Samaranch.

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